sábado 16/1/21

La situación preocupa a Sanidad, pero tampoco tanto

la situación provocada por el coronavirus preocupa al Gobierno, pero se ve que no lo suficiente. Más que nada, porque sigue dejando en manos de las comunidades la decisión de las medidas que hay que tomar para intentar frenar esta curva ascendente sin fin de contagios y muertes. Y ya se ha visto que bien, lo que se dice bien, no ha salido la cosa. Dice el ministro Illa que nada de confinamiento domicliario –eso es muy de primera ola, ahora somos más modernos–y que lo mejor es seguir con las restricciones que sirvieron para doblegar –lo que les gusta la expresión– la segunda ola. Igual el ministro y sus asesores no han caído en el detalle de que no está el tiempo para andar por la calle y hacer vida en espacios abiertos, cosa que aún nos podíamos permitir en la anterior andanada del virus. Y con todos buscando refugio a cubierto, porque lo del confinamiento voluntario no es una opción, hemos venido a jugar, la concentración de almas en tiendas, centros comerciales, pabellones y hasta bibliotecas –bares no, que ahí no dejan– va a ser de aúpa. Como la tercera ola. FOTO: clientes en un centro comercial barcelonés | efe

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