martes 22.10.2019

Come negros en un túnel

Así es como se están comportando las diversas facciones que conforman el Parlamento gallego. Hasta tal punto, que mucho me temo que haya que acudir al manido argumento de que “entre todos lo mataron y él solo se murió”.
 

Así es como se están comportando las diversas facciones que conforman el Parlamento gallego. Hasta tal punto, que mucho me temo que haya que acudir al manido argumento de que “entre todos lo mataron y él solo se murió”.
Para empezar, las fotografías de hace 20 años que aunaban en curiosa pose a Feijóo y el narco Dorado siguen pululando por el aire del Parlamento cual nauseabunda carga de profundidad. Por otro lado, ahí está la torpe insistencia de los tres grupos de la oposición parlamentaria que insisten en machacar el comportamiento del presidente sin tener motivos aparentemente suficientes para ello. Que si habría que enviar a la Cámara los contratos firmados con las empresas de Dorado, que si los expedientes de marras no fueron destruidos, que si aún existen, que si ya no. Y claro, Feijóo, nervioso como no digan dueñas, apostrofó a la gente de Beiras: “so lles queda ir en coalición electoral con Marcial Dorado ás próximas eleccións”. Ahí no estuvo acertado el presidente, pues mentar a Dorado, un señor que estuvo a su lado en pelota picada (excepto el bañador) en una lancha motora, habla más de la proximidad del narco con el propio Feijóo que de la intención de empaquetárselo a Beiras, el cual saltó como un tigre y habló de “aldraxe”. Más que “aldraxe”, fue una simple torpeza de las muchas con que últimamente nos obsequia el señor Feijóo. Tampoco tiene un pase, y ello demuestra que si Beiras pasó por la Sorbona, la Sorbona no pasó por él, la frase “beiristica” destinada a Feijóo: “¿E o mona ese qué?”.
Así  no vamos a ninguna parte y el contribuyente gallego está ya hasta los melindres de pagar los escaños de los parlamentarios autonómicos, muchos de los cuáles sólo calientan silla. Por su parte, el sociata Vázquez reiteró a Feijóo que enseñase los expedientes abusivos a Dorado y su mariachi. Y Feijóo, como quien oye llover. De tales documentos, como del finado Fernández: “Nunca más se supo”. No están ni en la nave de documentos del polígono del Tambre, ni en el archivo de la Ciudad de la Cultura, ni en la barriga del buey que se mueve, donde no nieva ni llueve. Puede que estén en el depósito de gasolina de la motora de Dorado.
En fin, un Parlamento con aire de esperpento

Come negros en un túnel
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