Miércoles 21.11.2018

Aquí no manda nadie

Jamás había tenido tanta sensación de falta de autoridad como la que veo ahora en España

Jamás había tenido tanta sensación de falta de autoridad como la que veo ahora en España. No es algo que haya sucedido en un instante, viene tejiéndose desde hace mucho tiempo y, cada vez, va a peor. Desde jóvenes que se enfrentan a sus profesores en los centros educativos hasta gamberros que se rebelan contra las fuerzas de seguridad sin el mínimo respeto. 
Esto a nivel ciudadano, pero lo más preocupante es ver cómo los que deben hacer cumplir las normas se ponen de perfil ante actitudes que ofenden el sentido común de cualquiera. Uno de esos mensajes que todos recibimos por redes sociales provocó en mí la necesidad de escribir sobre aquello que no puedo aceptar, que no estoy dispuesto a tragar en silencio. El título edulcorado es algo así como “somos tontos o cobardes” y se refiere a cosas que están pasando sin que a nadie parezca preocuparle. 
Viene a decir lo siguiente: si alguien quema una bandera de España no pasa nada, se entiende como libertad de expresión y sale gratis. Lo mismo sucede si se pita el himno solo para ofender a todos los españoles. También se puede quemar la foto del jefe del Estado porque también es gratis o pasarse por el forro de sus caprichos las leyes que obligan a respetar la bandera y los símbolos del Estado. O sea, los que nos representan como país, todo eso es gratis e incluso en algunos lugares merecen el aplauso de algunos asilvestrados que celebran todo aquello que suponga ofender a España, resentidos contra todo y contra todos que solo se acuerdan de lo que son cuando han de reclamar sus pensiones o la naturaleza les azota cerca, entonces les entra un patriotismo que les desborda. 
Pero continuando con el argumento que nos ocupa hoy, han de saber que si se les ocurre retirar un lazo amarillo de esos que hacen apología de ilegalidades o golpes de Estado, les puede costar 35.000 eurillos de nada. Así lo aplica el atorrante de Torra, alias Quim. Esta cuestión, que me indigna, no es lo más relevante del asunto, lo que me preocupa más es que culturetas de toda España hayan abierto un debate que pretende justificar esta ocurrencia como un ataque a la convivencia y a la paz social. 
O sea que si usted pone lazos amarillos para defender a delincuentes usted merece reconocimiento social, pero si los retira en defensa de la legalidad entonces es usted un revolucionario antisocial. Esto es el mundo del revés y da la sensación de que hemos entrado en locura colectiva. Lo peor es que las autoridades del Estado callan, parecen querer dulcificar tanta ofensa a la ciudadanía. Quizá sea el precio a pagar por unos votos en la moción de censura, pero es un alto precio pagar con la dignidad del Estado las prisas de quien ha querido ser presidente a cualquier precio y lo consiguió. Mientras escribo estas líneas escucho la radio, un informativo cuenta que 200 ilegales entran con violencia en nuestro territorio y que Franco será desenterrado por decreto ley. Esas son las prioridades de este Gobierno mientras España se rompe. 
Ya lo dijo Alfonso Guerra en su día: “a España no la va a conocer ni la madre que la parió “y tenía razón, yo, desde luego, casi no la reconozco y me temo que, si los españoles no reaccionamos, no la reconoceremos ninguno. Ya lo dijo Romanones… joder, que tropa ¡

Aquí no manda nadie
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