Martes 20.11.2018

Acosados, acusados, acorralados

Y es que las recientes confesiones de Correa, el paseíllo por los juzgados de nuevos empresarios reconociendo que a cambio de obras hacían donaciones.

Y es que las recientes confesiones de Correa, el paseíllo por los juzgados de nuevos empresarios reconociendo que a cambio de obras hacían donaciones; las revelaciones del clan de Valencia, la imputación a Esperanza Aguirre; Camps que vuelve a declarar como imputado, los pinchazos telefónicos donde sin pudor de habla de amaños y reparto de sobres, amén de los informes policiales, dejan al PP, y de forma explícita a su Secretario General, primero, ahora Presidente, tocados, a punto de hundirse, acorralados, acosados y acusados .Añadan a todo eso que M (punto) Rajoy, como así aparece en los papeles de Bárcenas, mintió en sede judicial al decir –luego las hemerotecas le desmintieron – que nunca se encargó de la “intendencia” en las campañas electorales que dirigió.
Pero es que además, desmontada la impúdica  campaña de “España va bien y esto es jauja”, pues desde Bruselas señalan a España como el país de las desigualdades, donde tres millones trescientos mil trescientos trabajadores viven riesgo de pobreza; donde los menores sufren la mayor segregación entre ricos y pobres.  Este es el gobierno que menos gasta en servicios sociales (cuatro puntos menos que la media europea) pese a tener el mayor número de ciudadanos con más de setenta años y que los recortes en ciencia e investigación supusieron un “tajo” del 35% y de la sanidad ya no hablamos por vergüenza. Añadan que España, desde que Rajoy preside el gobierno, perdió peso en los organismos internacionales, y sumen los efectos devastadores en la marca España, para juzgar a un ejecutivo irrelevante, desde el punto de vista legislativo,  en su tarea parlamentaria donde además  incumplió todas sus promesas, parando en el Senado –cuando le ganaron alguna votación en el Congreso– cualquier iniciativa. 
Así que, ahora Gobierno y PP,  además de acosados y acusados por las leyes y la opinión pública, se ven acorralados por la oposición –desde sus antiguos socios hasta sus rivales más encarnecidos– que ya plantea, con la firma de Ciudadanos y Podemos, una reformas de la Ley Electoral, y con el impulso del PSOE y el apoyo asegurado de la izquierda y los nacionalistas, descabalgar la reforma laboral, profundizar en la financiación de las autonomías y, en eso está el PNV, establecer nuevas normas de entendimiento entre el gobierno central y las nacionalidades y autonomías, incluyendo la posibilidad  del referéndum pactado. 
La pregunta final es cuánto  durarán acosados, acusados, acorralados. Y nosotros cuánto aguantaremos.
 

Acosados, acusados, acorralados
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