• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Bruselas entra en campaña

También para las instituciones comunitarias se abre un curso político interesante.

También para las instituciones comunitarias se abre un curso político interesante. Y es que hasta ahora nunca se habrán de quedar vacantes al mismo tiempo tantos altos cargos de la Unión Europea ni nunca habrá parecido tan complicada su cobertura.
En efecto; a lo largo del 2019 que está a la vuelta de la esquina tendrán que ser nombrados o elegidos los nuevos máximos responsables de las cuatro instituciones más importantes de la UE: Comisión Europea, Parlamento, Consejo y Banco Central. También están llamados a cambiar el jefe de la diplomacia comunitaria, el candidato de Europa a la Secretaría General de la OTAN y un largo elenco de puestos en la Comisión. 
El proceso será esta vez muy diferente. Todo será, como no ocultan en Bruselas, más complicado. Porque más complejos van siendo los mecanismos internos y exigencias de las instituciones y el panorama internacional ha cambiado sensiblemente de un tiempo a esta parte. En Estados Unidos –recuerdan– gobierna el imprevisible Donald Trump; el cómo del brexit está en el aire; Italia se ha convertido en uno de los países más antieuropeos;  el nacionalismo xenófobo se extiende cual mancha de aceite, y el delicado problema de la migración continúa sin resolverse.
Un proceso de tan largo alcance empezará sin duda con un acercamiento o reparto entre Francia y Alemania, los dos miembros más poderosos del club. Y hay un par de puestos que destacan sobre todos: las presidencias de la Comisión y del poderoso Banco Central.
Por lo que se asegura, a la señora Merkel le importa más la Comisión. Quiere a un compatriota para suceder al luxemburgués Jean-Claude Juncker en el gran puente de mando del Ejecutivo comunitario. Y ya se ha postulado para ello el actual presidente del grupo parlamentario popular en el Parlamento Europeo, el conservador bávaro de la CSU, 46 años, Manfred Weber. Aún tendrá éste que recibir el respaldo del PPE, que en noviembre celebrará en Helsinki una especie de primarias para elegir su cabeza de cartel o candidato principal en las elecciones de mayo.
A favor juega su experiencia en el Parlamento de Estrasburgo/Bruselas, donde ha sabido mantener un difícil equilibrio entre las distintas familias políticas del grupo. Y en su contra, el que pueda ser considerado como el candidato de la canciller alemana, una referencia que genera sarpullidos en el ala más dura del mismo y en su  cabeza más levantisca, el húngaro Viktor Orbán. También se pone de relieve la falta de experiencia en la gestión. Nunca ha sido, por ejemplo, ni primer ministro ni ministro.
Los populares, pues, han movido ya pieza en la carrera, mientras que los socialistas decidirán en su cita de diciembre en Lisboa y entre los liberales se mantiene la duda der si finalmente habrá operación Macron para hacerse con el grupo y modelarlo a su medida.