domingo 20.10.2019

Gobierno chupón

En medio de un generalizado murmullo de fondo que hacía prácticamente imposible escuchar a los oradores, la ministra de Educación, Isabel Celaá, presentó hace unos días en el Congreso el llamado “proyecto de ley de mejora de las condiciones para el desempeño de la docencia en el ámbito de la educación no universitaria”. 
Se trata con él de derogar formalmente el decreto ley de los célebres, urgentes y polémicos recortes en el sector que en abril de 2012 hubo de dictar el gobierno Rajoy en aras de la racionalización del gasto público y la preceptiva estabilidad presupuestaria exigida para salir de la crisis económica.
De hacer caso a la ministra, con tales recortes el sistema educativo habría quedado hecho un erial. Estuvo apocalíptica: profundo daño, medidas gravosas y duras, enormes cargas soportadas por el profesorado, alto impacto negativo en los niveles de calidad. 
Tampoco se quedó corta la portavoz socialista, que una vez más arremetió cuanto pudo contra Ciudadanos. Muchos votos, por cierto,  debe de perder el sanchismo por este flanco  cuando sus altavoces políticos sistemáticamente se comportan así con el partido de Rivera; más duros incluso que contra el PP.
Tal vez la falta de atención por parte de los diputados presentes en el hemiciclo bien pudo deberse a que el proyecto de ley era un bluff; un fake, una propuesta de fuegos artificiales, en palabras de la portavoz de C´s. Y es que,  en buena parte,  las derogaciones que proponía el texto del Gobierno ya lo han sido en virtud de lo establecido al respecto por los presupuestos generales del Estado de los últimos años con Gobiernos PP. Por otra parte, de sobra es conocido que lo referente, por ejemplo, a las horas lectivas docentes ya ha venido siendo anulado  en la práctica por las respectivas Administraciones educativas autonómicas. 
No le faltaba razón al portavoz popular en el Senado, Ignacio Cosidó, vapuleado por aquel su mensaje sobre el control del Supremo, cuando en un reciente pleno de la cámara alta calificaba, aunque “sin acritud”, de “chupón” al Gobierno Sánchez  ante los repetidos intentos de apropiarse políticamente de lo ajeno. Lo ha hecho con el levantamiento de los recortes educativos comentados y  lo repite con la subida del sueldo de los funcionarios, que ya estaba en una resolución de marzo de 2018, anterior, por tanto, al sanchismo.
Cierto es que desde los tiempos del PSOE y de la izquierda parlamentaria en la oposición ha habido una cierta obsesión por revertir los recortes y restablecer los niveles anteriores a la crisis, sin pararse a repensar si éstos seguían teniendo o no  justificación hoy día. Porque cambian los tiempos, las circunstancias y las necesidades y bien pueden producirse sorpresas como la puesta de relieve por la Conferencia de rectores (CRUE): que España forma más maestros de los que se necesitan.

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