viernes 21.02.2020

Mercedes, la “profe” del Emilia Pardo Bazán

Un día más ejerzo de abuelo para acudir al CEIP Emilia Pardo Bazán coruñés para recoger a mi nieto. Son las 14.00 horas y suena la música. Es la señal de salida. La estampida es total. Niños y niñas salen en carrera en busca de sus mamás, papás, abuelos o abuelas.

Un día más ejerzo de abuelo para acudir al CEIP Emilia Pardo Bazán coruñés para recoger a mi nieto. Son las 14.00 horas y suena la música. Es la señal de salida. La estampida es total. Niños y niñas salen en carrera en busca de sus mamás, papás, abuelos o abuelas. Primero hay gestos de cariño y a continuación, la pregunta habitual: “¿Qué hay de comer?”. Pero ese día hay una imagen que me llama la atención. Hay niños, entre ellos mi nieto, que salen con los ojos llorosos. Pregunto qué ocurre. La respuesta es unánime: “Mercedes se va”. Me quedo perplejo. Pregunto quién es y mi nieto me saca de dudas: “Es nuestra profe. Se marcha. Se jubila”. Todo un momentazo para la educación. Unos alumnos que lloran por una profesora que abandona la docencia después de 13 años en ese centro y de 35 ejerciendo esta preciosa labor es inusual. Sobre todo en los tiempos actuales donde la enseñanza está envuelta en tanta polémica e incomprensión.
Algo especial, bueno y positivo tiene que tener Mercedes Álvarez para que sus alumnos reaccionen de forma tan significativa en un mundo, el de la docencia, donde los profesores siguen sin contar con el reconocimiento social que se merecen. Ellos son el futuro, el progreso, la cultura, el bienestar... Dedican su vida a enseñar a los demás, a transmitir sus conocimientos, a formar nuevos y mejores ciudadanos, a que los niños sepan cultivarse en un mundo difícil y lleno de contratiempos, y sobre todo, para que los chavales aprendan a desarrollar su talento e imaginación.
Acabo enterándome de que a Mercedes la necesitan en su casa. Le toca disfrutar “do seu home”. Atrás queda la emoción, sus recuerdos, sus niños, sus últimos alumnos, sus 13 años de lucha por una sociedad mejor en la enseñanza, su primer curso… acompañado de la agitación de sus ex alumnos de tercero y cuarto de Primaria, de sus canciones, sus cartas, sus abrazos y esos lloros que a los “peques” todavía se les notaban a la salida del cole… Con todo lo que está cayendo en estos tiempos que nos toca vivir, que unos niños lloren por su profe es muy significativo. Mercedes debe sentirse orgullosa. Su cariño, sus consejos, sus enfados, sus risas… Su referente siempre quedarán en el Emilia. Este centro escolar pierde una profesora con mayúsculas, pero su familia gana una mujer que impresiona por su fuerza, tesón, honestidad y generosidad. Es ley de vida. Felicidades.

Mercedes, la “profe” del Emilia Pardo Bazán
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