Sospechan que el teléfono de Diana se tiró a la ría entre Cespón y Taragoña desde la AG-11

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El ímprobo trabajo que están desarrollando desde hace un mes los integrantes de los diferentes equipos de investigadores de la Guardia Civil en relación a la desaparición en A Pobra de la joven madrileña Diana Quer va dando resultados poco a poco, aunque por el momento no parece que estén cerca de resolver este complejo caso. Uno de los asuntos que centra sus pesquisas es la localización del teléfono móvil de la adolescente a la que se perdió de vista hace un mes, y los indicios apuntan a que podría estar en un punto exacto de la ría arousana situado entre la parroquia boirense de Cespón y la rianxeira de Taragoña, a la altura del largo puente de la Autovía do Barbanza, desde donde se sospecha que fue arrojado al agua y en donde se perdió su señal en torno a las cuatro de la madrugada del fatídico 22 de agosto.
Hasta ese sitio llevan todas las pistas que fueron analizadas por los especialistas informáticos del grupo de delitos telemáticos de la Benemérita. De hecho, cabe recordar que fue en ese entorno -muelle de Taragoña- en donde se llevó a cabo una batida para hallar cualquier otro indicio que permitiera avanzar en las averiguaciones sobre lo que le pudo suceder a la muchacha. También se apunta que ese teléfono móvil pudo ser lanzado desde el Audi A3 de color negro que se apunta como el posible vehículo en el que se pudo ir, voluntariamente o de manera forzada, la ahora desaparecida. De hecho, en los últimos días se han intensificado los llamamientos en relación a un coche de esas características por si alguien fue testigo de como Diana Quer se subió al mismo.
Desde la Delegación del Gobierno se insiste en que se mantienen abiertas todas las hipótesis en la investigación de este caso, pero la mayoría de los pronunciamientos al respecto apuntan a dos líneas que no se han abandonado en ningún momento: la marcha voluntaria o la retención contra su voluntad. En los dos supuestos, y teniendo en cuenta el tiempo transcurrido, no se descarta un final violento. Para tratar de determinar lo que le pudo suceder, la Guardia Civil destinada en Galicia y en Madrid sigue trabajando en el rastreo y control de teléfonos móviles que pudieron estar próximos al de Diana Quer en la noche de su desaparición, el análisis de las matrículas de vehículos, la ratificación de testimonios realizadas para saber si se confirman las versiones o pueden aportar algún dato nuevo para esclarecer este caso. Y también investigan a todo el entorno de la joven.

La juez rechaza la petición de la Fiscalía de investigar al padre por maltrato a sus hijas

La titular del Juzgado de Instrucción Número 2 de Riveira rechazó la petición de la Fiscalía de ampliar al padre de Diana y Valeria Quer la investigación por presuntos malos tratos a sus hijas. La juez recoge en un auto relacionado con la custodia de la hija menor que ve indicios fundados de delito continuado de maltrato por parte de la madre y cree que pudo cometer otros ilícitos penales respecto de ambas. La pequeña le explicó a la juez que desde que tenía 12 o 13 años su madre se ausentaba muchas noches del domicilio y que regresaba en estado ebrio. La juez entiende que Valeria está en una situación psicológica inestable, teniendo que acudir varias veces al centro de salud por producirse autolesiones y hacer lavados de estómago por la sobreingesta de ansiolíticos. Esto fue lo que hizo que el personal sanitario que la atendió  diera la voz de alarma, y creyó que la niña estaba en situación de riesgo extremo.
También entiende la juez que la mayor parte de los hechos que son investigados ocurrieron en Pozuelo y que los que llevaron a su intervención en Riveira simplemente suponen la culminación de una situación de maltrato preexistente desde que Diana López-Pinel se quedó con la custodia de las niñas en el proceso de divorcio. Valeria le pidió a la juez seguir viviendo con su padre, por lo que le mantiene la custodia cautelar, pero indicó que quiere seguir hablando libremente con su madre, por lo que la instructora desestimó la petición del padre de una orden de alejamiento y prohibición de comunicación para la madre.

Sospechan que el teléfono de Diana se tiró a la ría entre Cespón y Taragoña desde la AG-11