Una lucha titánica para no tener que elegir entre su salud y la educación de su hijo

La familia vilagarciana prefiere permanecer en el anonimato | gonzalo salgado
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Ester es inmunodeficiente, fue operada del corazón y tiene problemas crónicos de pulmón. Con este panorama, no es raro que los informes médicos señalen que coger el coronavirus la pondría en un riesgo evidente. . Sin embargo, su protección y la de su familia lleva a esta vilagarciana a tener que elegir entre su salud o la educación de su hijo, un niño de siete años.

Es la propia administración la que la pone en esa tesitura. Y es que enviar al niño al colegio, en un momento en el que los casos en aulas de Galicia aumentan cada día, supone para Ester un grave peligro. Por ello, ella y su marido llevan tiempo luchando para que se reconozca el derecho de su hijo a seguir escolarizado desde casa. La propia Xunta de Galicia tiene un protocolo de seguimiento del absentismo creado en noviembre específicamente para la pandemia, es decir que se extinguirá una vez que se logre derrotar al virus y que diferencia de cualquier otro tipo de absentismo el de los niños que no van a clase por la covid.

Sin embargo, para Ester este documento no es más que “una cortina de humo”. Y es que no son la única familia afectada. “Hay casos realmente sangrantes. Hay uno en el que la madre está operada del corazón”, explica. Su lucha comenzó el mismo día en el que comenzaron a hablar de la vuelta al cole. Primero se puso en contacto con el centro para informarse sobre la escolarización en casa, pero tanto desde allí como desde Inspección le explicaron que esta opción solo estaba regulada para los casos en los que eran los niños los vulnerables. 

Durante todo el primer trimestre, el niño recibió las tareas desde el centro y las hizo en casa, aunque no fue evaluado. Pero tras dos semanas desde el inicio del segundo trimestre, la familia seguía sin una respuesta, por lo que retomó los trámites. Hace solo unos días que recibieron la denegación a su petición de escolarización en casa. “Corresponde la escolarización presencial”, es la respuesta que reciben, sin mayor explicación. Ahora, al hijo de Ester, que tiene siete años, le han abierto un expediente de absentismo

Medidas legales
La situación obliga tanto a Ester como a cerca de un centenar de familias de toda Galicia a recurrir a los tribunales. De la defensa de buena parte de los afectados se encarga Lidia García, que señala que los pocos casos que se aprobaron fueron de estudiantes de institutos, lo que relaciona con una mayor facilidad en estas edades para las clases online. Pero a esto se suma otro frente. Las familias promovieron una demanda colectiva a principios de curso, para impugnar el protocolo de vuelta al cole de la Xunta y pedir medidas cautelares. El TSXG la echó abajo al entender que cada circunstancia era diferente, pero con las demandas particulares llegó otra denegación, con respuesta “tipo” e imposición de costas de 500 euros. “En vez de pelear contra la Consellería de Educación, tenemos que pelear contra el Tribunal Superior de Xustiza”, explica Lidia García, que anuncia que se pedirá la nulidad de actuaciones por “vulneración” del acceso a la justicia.  Paralelamente, los afectados presentaron recursos de alzada ante la denegación sistemática de la atención educativa a domicilio y de la petición por atender como justificadas las faltas de asistencia de los menores. “Los contagios son cada vez más elevados. Las familias tienen motivos”, explica García. Una lucha titánica para no tener que elegir entre dos derechos básicos.

Una lucha titánica para no tener que elegir entre su salud y la educación de su hijo