Las madres que se quedan sin su homenaje

El cierre de los cementerios imposibilita llevar flores a las madres fallecidas | Chechu Río

La festividad del Día de la Madre, que tiene lugar en la jornada de hoy, no van a poder celebrarla por igual la totalidad de los barbanzanos, como venía sucediendo tradicionalmente, a consecuencia de la situación generada por el estado de alarma derivado de la pandemia del Covid-19. Pese a que en algunos hogares no faltarán los regalos y las tartas con las que obsequiar a las madres con las que comparten techo en este confinamiento, en otros casos será imposible porque no las tienen con ellos y no pueden visitarlas, aunque no sean muchos metros los que los separan.

En otros casos, numerosos vecinos de la comarca a los que se les murieron las madres pretendían tener un recuerdo para ellas cumpliendo, incluso en la jornada de ayer, con la tradición de acudir a los cementerios para llevarles flores a las tumbas en las que están depositados sus restos mortales. Algunos de ellos tuvieron que dar vuelta hacia sus casas al encontrarse con que las puertas de las necrópolis permanece cerradas, como sucede desde el inicio del estado de alarma, y tan sólo se abren para los entierros, que se celebran en la más estricta intimidad familias, al no permitirse más de tres personas en el momento de dar sepultura o inhumar, e incluso incinerar, el cadáver. Otros prefirieron llamar a las Policías Locales para que les informasen si los camposantos estaban abiertos, y al contestarles que no mostraron su contrariedad por no poder honrar a sus madres en un día como hoy, ni tampoco en la víspera.

En cuanto a regalos que recibirán las madres, el hecho de que estén escasos negocios abiertos, hace que se prevea que no haya gran variedad en ellos, pero iniciativas como la del centro comercial abierto de A Pobra, para realizar pedidos desde su plataforma online Dean Shop en las tiendas asociadas, abre más posibilidades. Varios progenitores que salieron de paseo con sus hijos trataron de elegir entre lo poco que estaba al alcance de sus manos. Pero, al final, podría prevalecer lo que dijeron los chiquillos a los mayores de que “ya se nos ocurrirá una manualidad”.

Las madres que se quedan sin su homenaje

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