Fajardo empieza a ver la luz al final del túnel tras casi tres meses lesionado

Fajardo, en el entrenamiento ayer en la grada con el fisio mientras sus compañeros trabajan con balón en el campo de Vilaxoán | g.s.
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El Arosa visita el domingo en O Couto al Ourense CF (16.30 horas). Un rival que levantó el vuelo tras un mal inicio de liga y aspira a meter la cabeza en el “top three” al final de la primera fase. Ha ganado cinco de sus últimos siete encuentros y en la primera vuelta vendió muy cara su derrota en A Lomba (2-1). Aquel partido disputado el 1 de noviembre fue el último que jugó Jorge Fajardo con la camiseta arlequinada. Una lesión días después en un entrenamiento inició el calvario del vilagarciano, que va camino de los tres meses de inactividad por un edema óseo. El canterano empieza a ver la luz al final del túnel gracias a un nuevo tratamiento que comenzó hace una semana.

“Me lesioné en un partido de entrenamiento contra el equipo juvenil”, recuerda. “Iba conduciendo el balón y sufrí una torcedura de tobillo al impactar con el pie de un jugador y a la vez con el balón”. A partir de entonces empezó su tormento, sobre todo cuando comprobó que el percance no se iba a quedar en un esguince. “Desde el principio me dijeron que el edema óseo era una lesión fastidiada, que cuesta mucho recuperarse. Pasaban las semanas y veía que no mejoraba, por eso decidí hace una segunda resonancia”. Se le descubrió una pequeña fractura en el hueso astrágalo.   “En la primera resonancia no se apreció porque todavía estaba la zona inflamada”. 

Durante el parón navideño Fajardo intensificó sus entrenamientos para regresar con el grupo, pero a cada tentativa el dolor frustraba sus planes. “Intenté meterme dos veces en el entrenamiento con mis compañeros y en ambas tuve que parar. Fui a rematar un centro, solo al rematarlo con la izquierda me dio un pinchazo que no me dejaba ni andar”.

En estos casi tres meses ha pasado por la consulta de varios traumatólogos, el último ha sido el doctor Miragaya. “Estoy siguiendo un tratamiento con una máquina ultrasonido, ejercicios específicos para fortalecer el tobillo y medicación”, explica el jugador, que tiene dañados los ligamentos de la sindesmosis, en la unión de la tibia y el peroné. “En teoría dentro de una semana podría empezar a entrenar con el grupo. Estoy notando mejoría, pero no lo sabré hasta que me incorpore al grupo”.

Fajardo reconoce que la situación que le ha tocado vivir de momento en su regreso a casa “es un poco frustrante”. Y es que no recuerda haber pasado por una lesión tan molesta. “He tenido esguinces y he entrenado con el pie como una bola, pero nunca algo parecido que no me permitiese hacer nada”. En los primeros partidos de liga estaba todavía cogiendo el tono físico después de seis meses de inactividad. Este nuevo parón es un duro golpe anímico. “Imagínate, Llego aquí nuevo y llevo más de dos meses fuera, me fastidia mucho y odio estar lesionado”, pero empieza a ver la luz al final del túnel y quiere ser optimista. “Yo creo que ahora espero poder volver a entrenar con el grupo en una semana más o menos, esa es mi idea”.

Fajardo empieza a ver la luz al final del túnel tras casi tres meses lesionado