Aparecen profanadas siete tumbas en el cementerio de Castiñeiras

Las fuerzas de seguridad están custodiando la zona e impiden el acceso de la gente, que aguarda en las inmediaciones de la necrópolis.
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Macabras imágenes. Eso fue con lo que se encontraron pasadas las once de la mañana de ayer un hombre y una mujer en el cementerio El Buen Pastor, de Castiñeiras. Lápidas abiertas, ataúdes por fuera -había uno dentro pero con la tapadera fuera- y huesos por el suelo. Habían ido a visitar a sus seres queridos allí enterrados cuando se encontraron con que, al menos, dos de tumbas fueron profanadas, posiblemente en la madrugada previa, y ya no quisieron ver más. Instantes después, se pudo saber que la cifra se elevó a siete en todo el recinto funerario, y que había destrozos en otras dependencias como la oficina de la empresa que gestiona la venta de nichos y panteones.


La mujer avisó a la Policía Local y el varón hizo lo propio llamando al 091. Los primeros en llegar al camposanto fueron los agentes municipales, que realizaron un recorrido por el lugar y seguidamente procedieron a establecer un cordón para impedir el acceso a esos lugares, pero luego se cerró e impidió al paso desde la entrada principal. También se entrevistaron con los alertantes, que les contaron lo que habían visto. Pasados unos minutos llegaron los efectivos de la Policía Nacional, con patrullas de seguridad ciudadana e integrantes de las unidades científica y judicial. Durante algo más de hora y media estuvieron recogiendo huellas y pruebas -había huellas de manos en algunos ataúdes, pero se desconoce si llevaban guantes- que permitan avanzar en la investigación abierta para esclarecer la autoría de los hechos que han provocado una gran consternación en la capital barbanzana. Durante la jornada se estuvo especulando con la posibilidad de que los autores se hubieran llevados algunos huesos, pero fuentes policiales indicaron que eso resulta muy complicado de determinar.


Según se fueron difundiendo los hechos e imágenes de como quedaron nichos y ataúdes, así como restos cadavéricos de los allí enterrados, empezó a aglutinarse gran cantidad de gente ante la verja del cementerio -su entorno estaba repleto de vehículos-. Fue a la una y media de la tarde cuando la Policía Judicial de la comisaría empezaron a dar a conocer los nombres de quienes estaban sepultados en las tumbas profanadas. Lo hicieron uno a uno para que no entrasen todos juntos y que lo hiciera una persona por familia. Había mucha tensión e inquietud entre los presentes por saber si esos actos afectaron al nicho de un ser querido. Nada más escucharse el primer nombre, se produjeron los primeros gritos de dolor y amenazas contra los autores de la profanación.


Daniel Jiménez dijo que se trataba de “mi abuelita Antonia Santos Montero”, que falleció hace una década, y que estaba todo destrozado, con la caja de pie y con los huesos al descubierto. Hizo referencia a que la empresa que gestiona el camposanto les indicó que son ellos quienes tienen que correr con los gastos para reponer todo a su estado anterior, algo con lo que discrepan él y sus familiares. “Esto no puede quedar así, vamos a hablar con abogados para ver una solución. Además del dolor y daño sentimental que nos causa, ahora tenemos que asumir estos costes”, agregó. También reclamó que se instalen cámaras como medida de seguridad y disuasoria, pues cree que al estar una zona aislada y alejada de viviendas hace que puedan pasar estas cosas. Por el contrario, otros entendieron que los nichos son de su propiedad y que tienen que asumir los gastos.



Pasadas las dos y media de la tarde, un miembro de la unidad judicial de la Policía Nacional volvió a salir a la puerta del cementerio para dar a conocer la relación total de los fallecidos cuyas tumbas fueron profanadas. El objetivo que se persiguió fue que quienes no fuesen perjudicados pudieran marcharse. Ya por la tarde, y todavía bajo la custodia policial, fueron volviendo familiares como personal de la funeraria para realizar trabajos que permitieran devolver los nichos y ataúdes a su estado anterior. Ayer aún se desconocía cuando se reabrirá el cementerio de Castiñeiras al público. 


Aparecen profanadas siete tumbas en el cementerio de Castiñeiras