Froján: “Siempre me ha costado expresarme y componer me ayuda. Quiero que la gente se emocione con mis letras”

El joven caldense Miguel Froján saca su primero disco “Huir” con 12 temas propios y algunas sorpresas | cedida
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Miguel Froján Castro sorprendió el pasado verano a muchos de sus convecinos. Quienes conocen a este caldense de 21 años sabían de su formación musical profesional –está cursando sus últimos años en el Conservatorio Superior y lleva desde los tres en esto de la música–. En ocasiones le han visto con el violín, la guitarra y la trompa en mano, pero pocos sabían que además es propietario de una voz rasgada que recuerda a algunos de los mejores vocalistas del rock español y así lo pudieron comprobar en el concierto ofrecido como parte del Cultura Quente 2020, pero antes ya se ha subido a otros escenarios como el de la Festa do Albariño. Ahora, tras unos meses de creación en plena pandemia ha lanzado su primer disco “Huir”.


Un trabajo de 12 temas empaquetados en una cuidada edición que ya se puede adquirir a través de redes y en su correo frojancantautor@gmail.com por 15 euros. Quizás no era el mejor momento, pero la ilusión de que su padre pudiera disfrutarlo antes de fallecer y el hecho de que es precisamente en momentos duros cuando más necesitamos la música dieron el empujón definitivo a un proyecto que llevaba años en su mente.


Con tu grupo llevas un tiempo ofreciendo conciertos en directo, ¿cuándo decides dar el paso de lanzarte a sacar un disco?

Con Froján solo ofrecimos uno, pero llevo desde los 12 en diferentes grupos. Primero fue Bourboom para una fiesta de fin de curso de la Escuela de Música de Caldas y le cogimos el gusto, así que en 2013 hasta tocamos en el festival Orixe, éramos unos niños. Ahí empecé a componer y entre Pablo Rodríguez y yo montamos 11 canciones propias. Cuando estudiaba en el Conservatorio de Pontevedra llegó Cabina 402 y nos movíamos un poco más y hasta dimos un concierto en el Albariño. Teníamos intención de volver pero al final no salió adelante y yo llevaba años queriendo sacar un disco, pero no encontraba gente con la que tener la continuidad necesaria y tampoco estaba orgulloso de las canciones, hasta que me convencieron de hacer un proyecto de cantautor. Fue en 2019 en un concierto de Fran Mariscal, un cantautor que me gusta mucho. Me subí a cantar una canción y luego entre él y el percusionista Chapi, que se vino de fiesta con nosotros, me convencieron porque con un grupo a veces es complicado, pero tuve suerte y encontré músicos serios y muy buenos y montamos el grupo.


¿Cómo ha sido el proceso?

En junio de 2020 empezamos a ensayar y el Concello nos contrató para un concierto y fue como una prueba de cara a la grabación del disco, que iba a empezar en septiembre. Fueron muchas horas de ensayos y luego un pequeño cambio de formación del saxofonista y se puso una corista. El proceso de grabación no fue excesivamente estresante; muchas horas en el estudio, pero dos semanas livianas. El trabajo fue más que nada de Jacobo Silva, el ingeniero de sonido por la grabación y edición, y luego pasó a manos de Sergio Ariel, que fue un poco el productor artístico. Cuando la mezcla estaba lista se mandó a Navarra a RC Estudios de Kolibrí Díaz, el baterista de Marea, y en un par de semanas estaba listo. Luego vino la parte visual. En el logo trabajaron Tamara Carballido y Paula Andrade y mi hermano Juan maquetó con la ayuda de Irene García y Paula.


Parece un proceso costoso, ¿habrás roto la hucha?

Con 21 años y estudiando no podía hacer frente solo, no iba a poder pagarle a los músicos, pero me ayudaron muchísimo. Todos eran de fuera de Caldas y venían a ensayar cuando hacía falta… Tuve suerte y además mi familia me ayudó económicamente.


¿Qué sueñas para este disco?

Siempre me ha costado mucho expresarme y hacer canciones me ayuda. Quiero que quien lo escuche se pueda llegar a sentir identificada sobre todo con la parte literaria, que lo entienda y se emocione y, bueno, que también me permita sacar otro.


Con la pandemia es difícil la promoción, pero ahora o nunca. Mi ilusión era que mi padre lo escuchara antes de fallecer


Sacar un disco en tiempos de pandemia parece complicado en cuanto a la promoción, la posibilidad de presentarlo en directo… Pero esto no te ha frenado. ¿Era ahora o nunca?

Era ahora o nunca porque hace dos años mi padre se puso enfermo y al principio del confinamiento sabíamos que no había vuelta atrás. Mi ilusión era que pudiera escuchar todas las canciones antes de irse. Fue una etapa bastante mala porque sabíamos lo que iba a pasar, pero maravillosa en cuanto a que esos meses de confinamiento nos dio la oportunidad de estar en familia sin separarnos.


Es un disco rockero pero luego hay sorpresas como una versión del “Réquiem de Fauré” y un “bonus track” de “O Maio”. ¿Por qué decidiste incluirlos?

El réquiem es el sexto movimiento, el “Liberame me”. Vengo del mundo clásico y este movimiento siempre me gustó mucho y tenía un significado, pero al final le di otro en el disco. Está ligado a la siguiente canción que es “El difunto Xosé”, un amigo de otro amigo que con 20 años se dejó la vida en el asiento de un coche en el País Vasco. Y “O maio” viene porque mi abuelo Víctor Castro falleció y el 2 de mayo era su cumpleaños, así que quisimos hacerle un homenaje y cogimos la música y unos versos suyos que recitaron mis padres, mi hermano, mis primos… Lo grabamos en casa con ayuda de Roi Lamas y Jacobo y también sale mi padre, así que era un buen homenaje para todos.


En la “Historia no se escribe en Madrid” reivindicas que los grandes no solo crecen en la ciudad. ¿Cómo ves el sector musical en Galicia, aquí también se puede crecer?

Creo que sí. El nivel musical es espectacular tanto en clásico como en otros estilos, aunque es cierto que no tenemos muchas oportunidades y hay que irse fuera. También depende un poco porque en el mundo del rock o de la música popular tenemos afianzados festivales con carteles que cada año van a mejor y al final nos están dando más oportunidades, aunque también se llenan con grupos de fuera; pocas veces se ven grupos gallegos en festivales de aquí, salvo excepciones. Es cierto que siempre nos metieron en la cabeza que para vivir de la música te tienes que ir a Madrid y, de hecho, la canción la escribí tras ver un documental sobre Mariscal donde una chica decía que en la capital confluían tantas culturas y que la música siempre se desarrollaba allí, pero en las periferias tenemos el rock vasco de los 80; en Galicia referentes como Los Suaves; Extremoduro, Marea…. Nunca han tenido que ir de sus pueblos para desarrollarse y es un poco reivindicar eso, que no tengamos que irnos de nuestra tierra para poder trabajar.


¿Cuáles son tus influencias?

Como cantautor está sobre todo Fran Mariscal y El niño de la hipoteca y me gusta mucho la clásica, pero sobre todo el rock. Lo que más he escuchado es Leño, Los Suaves, Marea, Extremo, Platero, Desakato...


Tus letras tienen mucha carga poética. Quizás lo próximo sea un libro de poemas…

No es algo que descarte, pero también tengo un problema con la constancia (ríe), así que será a muy largo plazo. 

Froján: “Siempre me ha costado expresarme y componer me ayuda. Quiero que la gente se emocione con mis letras”