Ábalos echa balones fuera

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Pasan los días y los ministros de Sánchez acumulan salidas de tono, volantazos, rectificaciones y errores. Unos, más garrafales que otros. Algunos, calificados como “gol por la escuadra” por los mismos que dirigen España desde la particular “ocupación” de Moncloa que ha capitaneado Sánchez y que ha dejado claro que ese Palacio le queda demasiado grande.
Entre ese elenco de ministros estrella, de los que algunos ya son historia negra reciente del PSOE nacional, estos días está de moda el señor Ábalos, a la sazón titular de la cartera de Fomento. Esta semana nos enteramos por la prensa que nuestro alcalde se plantó en Madrid para llevar debajo del brazo la moción del PP sobre la parada del AVE en Vilagarcía. Enseñaron una foto que parece más un robado que un posado, en lo que parece un pasillo y no un despacho y en lo que probablemente haya sido un asalto que duraría un puñado de minutos totalmente infructuoso. Sinceramente se asemeja más a querer sacarse un selfie con un famoso que una reunión de trabajo de un alcalde con un ministro de su propio partido, quien por cierto es conocido por querer borrar a todo O Salnés del mapa de paradas de la Alta Velocidad.
Pero es que el asunto es más grave de lo que parece. Cuando el PP llevó a pleno la defensa de nuestra parada, el gabinete de comunicación y propaganda de Ravella (que por cierto pagamos todos) hizo pública una alarmante comunicación del gabinete del ministro que parecía que le decía que podría ser que en algunas frecuencias, al final, a lo mejor, pararía algún tren… suena a broma de mal gusto. Tanto es así que el propio alcalde se vio obligado a darle mayor empaque a esta farsa y se marchó a la capital. ¿En AVE desde Vilagarcía? No, porque no hay parada. Y es probable que no la haya nunca si Ábalos sigue pilotando la nave. Nunca olviden que Abel Caballero también fue ministro de Fomento socialista y en este tema fue más ambicioso: Prometió que el AVE llegaría a Galicia en 1993 (sí, la fecha está bien, no es una errata… es una “Caballerada”, pero no una errata…)
Pero es que lo de Ábalos no se detiene ahí. El hombre bajo cuyo mandato ha vuelto a subir la AP-9, al más puro estilo Pepiño Blanco, se ha sacado de la manga otra idea de iluminado. Ahora nos quiere cobrar también por las Autovías… ¿en serio? ¿¿Para esto son los ministros de Fomento?? ¿¿¿para seguir crujiendo a la ciudadanía??? Pues a seguir sufriendo lo NO votado…
Que sepan también que a pesar de llevar poco tiempo y haber hecho prácticamente nada en el Ministerio, ya le planea por encima una gran movilización de trabajadores de la AP-1. A los que hay que sumar los damnificados por el subidón que el gobierno Sánchez ha planeado para sablearnos a impuestos. Si Usted es un trabajador que utiliza las autopistas o autovías y que además necesita llenar el depósito de su vehículo diésel, créame que le entiendo la impotencia. Tiene Usted razón: No hay derecho. Le están vampirizando los ahorros a base de impuestazos. Mientras otros gobiernos más responsables (y que por eso tienen mayorías absolutas) llevan años diseñando las rebajas de impuestos o la supresión de los mismos, los que pactan con separatistas y envían a emisarios a las cárceles para hacer concesiones en los Presupuestos, solo se acuerdan de Usted para que pague cada vez más… muy progre todo.
Ábalos lleva muchos años en política y lleva muchos años echando balones fuera. Lo ha hecho con el AVE de Vilagarcía (y lo seguirá haciendo…), con las autopistas, las autovías y luego lo hará con todo lo de su negociado, porque lo han puesto ahí para hacer lo que le manda su jefe: echar balones fuera y culpar a cualquiera de cualquier problema… vaya, exactamente igual que el alcalde que sufrimos aquí, que viene de manos vacías después de que su compañero ministro pase olímpicamente de su visitilla relámpago en medio de un pasillo. No sé si le explicó que es para que Sánchez pueda volver a beber de la fuente de Castroagudín, pero a este paso va a ser peor ministro todavía que el señor de las luces de Vigo que ya hacía de las suyas en 1993…

Ábalos echa balones fuera