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La Covid arruina el fútbol

El límite de aforo lastra la economía de clubes de fútbol como el Arosa | Gonzalo Salgado

Las restricciones derivadas de la pandemia no han impedido, al menos hasta el momento, que se dispute la liga en Tercera División con cierta normalidad en el aspecto deportivo. Sin embargo, la situación cambia de forma radical en la parte social y, sobre todo, en la económica, donde los clubs deben hacer verdaderos malabarismos para ajustar sus presupuestos con la merma de ingresos a la que están sometidos.


La situación es similar a todos los equipos de la categoría, pero particularizando en el Arosa, el déficit que podría arrastrar el club al final de temporada podría rondar entre los 40.000 y los 50.000 euros si se mantienen los partidos a puerta cerrada.


En lo que va de campeonato se han disputado nueve partidos de liga en el campo de A Lomba con el Arosa como locatario. De ellos, cuatro se jugaron con un aforo máximo de 150 personas en las gradas; dos con 500; y los tres últimos a puerta cerrada.


Si se tiene en cuenta que cada partido que el Arosa juega en A Lomba genera unos gastos mínimos de 800 euros, por los costes derivados de la megafonía, la limpieza del campo o el pago del arbitraje, la tesorería se resiente de forma evidente.


En una temporada normal estos gastos se cubren sin demasiados agobios con la recaudación de la taquilla y de la cantina, que incluso deja un remanente para la entidad.


Y esta temporada sin la afición en las gradas y teniendo en cuenta que el grueso de los ingresos del Arosa provienen de la masa social, que se ha visto reducida de forma considerable, la directiva se las ve y se las desea para cubrir el presupuesto inicial.


A todo esto se une el hecho de que otra de las fuentes de ingreso son los mediodías del club, generalmente dos o tres por temporada, y este año tan solo han podido hacer uno contra el Ribadumia y muy en precario. En este caso, los socios pagan la mitad de la entrada y con aforo reducido no ha podido rendir como se esperaba. Y mucho menos sin la presencia de la afición rival, que no ha podido desplazarse como consecuencia de los cierres perimetrales derivados de la pandemia.


Para revertir esta situación, la junta directiva arlequinada confía en que en la segunda fase del campeonato, si el Arosa se clasifica entre los tres primeros, pueda entrar público en el estadio y recuperar parte de lo que ha perdido hasta el momento en esos tres partidos como locatario. 

La Covid arruina el fútbol

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