Descubren a un ladrón agazapado detrás del altar de la capilla de la residencia de mayores de Ribeira

La Policía puso a disposición judicial a un delincuente habitual por robo en la residencia
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La tranquilidad que se respiraba en torno a la una de la madrugada de ayer en el geriátrico de Ribeira se vio alterada cuando dos individuos entraron a robar en esas dependencias gestionadas por la empresa DomusVi. Una trabajadora escuchó ruidos poco habituales, temiendo la presencia de amigos de lo ajeno, por lo que avisó a la Policía Nacional. De inmediato, se presentó en el lugar, para interesarse por lo sucedido, una patrulla de la comisaría, así como otra integrada por dos agentes municipales, a la que le pidieron apoyo. Pero, cuando llegaron, uno de los dos ladrones ya había huido, al parecer, sin que alguien pudiera identificarlo, y se llevó el botín. Del otro se pudo saber que no pudo escapar ante de la llegada de las fuerzas de seguridad y, al tener que quedarse en el interior de la residencia de mayores, buscó un sitio donde esconderse, para luego poder marcharse.


Durante la inspección policial realizada en las instalaciones, hubo quien detectó que había alguien agazapado detrás del altar de la capilla del geriátrico, por lo que los policías se dirigieron hacía allí y descubrieron que se trataba de un conocido delincuente habitual. Tras su detención, los agentes de la comisaría lo introdujeron en su coche patrulla y lo trasladaron a sus dependencias para continuar con las diligencias. Después de pasar la noche en los calabozos, ayer al mediodía fue puesto a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Ribeira, en funciones de guardia, cuyo titular decretó su puesta en libertad con cargos. A su salida de la sede judicial, el individuo arrestado e investigado por el referido robo se defendió manifestando que él había entrado a la residencia para pedir de comer y que en ese momento se cruzó con el otro individuo que salía de ese edificio.


Según fueron pasando las horas, pese al secretismo mantenido por parte de las fuerzas policiales y el geriátrico ribeirense, trascendieron nuevos datos sobre lo ocurrido. Se sabe que el caco que pudo huir se llevó un ordenador que había en la recepción -ya pudo ser repuesto-, y que los dos ladrones intentaron sustraer también otro ordenador que hay en la sala de fisioterapia, pues fue hallado con los cables extraídos, pero no lograron llevárselo al tener que escapar al verse acechados por la Policía. Lo que por ahora parece un enigma es la zona por la que esos amigos de lo ajeno accedieron al edificio pues, aparentemente, no había nada forzado. Pero, no se descarta que pudieran haberlo entrado por la puerta de la cocina, como ya sucedió en otras ocasiones.

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