Que el tren no pase de largo...

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La decisión de RENFE de no incluir una parada del tren Alvia en Vilagarcia dentro del nuevo servicio diario que, a partir del 14 de junio, unirá Vigo con Madrid, no es una decisión más de las que adopta la compañía ferroviaria, caracterizadas por la exclusión de servicios en determinadas zonas bajo argumentos de corte economicista olvidando superiores consideraciones de servicio público esencial.


La estación de tren de Vilagarcia es una infraestructura primordial para la ciudad en la que está enclavada y, por ende, para la movilidad de un area muy dinámica de cerca de 150.000 habitantes de derecho a los que habría que añadir la población flotante de la época estival. Y es que O Salnes se ha considerado, en innumerables ocasiones, como una “ciudad de hecho”.


Vilagarcia y la comarca en la que está situada es una zona estratégica de las Rías Baixas con una infinidad de recursos dentro de una oferta turística de primerísimo nivel, sin olvidar la importancia de su tejido comercial.


He leído las reacciones habidas desde el punto de vista político así como los silencios estruendosos que se han producido. Respecto de lo primero, siento disentir en la inadecuada contundencia institucional. Ante una decisión como la que nos afecta y las implicaciones que conlleva, para mí son insuficientes las reacciones habidas y todas del tenor de “voy a hablar con...”, “voy a decirle a...”.


Sería deseable una acción política conjunta que englobe al gobierno municipal de Vilagarcia, la Mancomunidad de Concellos del Salnes y los propios municipios a título individual. Por supuesto los agentes sociales que, a buen seguro, tendrán mucho que decir.


Resulta paradójico que mientras se emplean miles de horas en la promoción turística a través de viajes promocionales, declaraciones, fotos, tuits... no se cae en la cuenta de lo absolutamente estratégico que es tanto el ferrocarril en general como servicios de este tipo en particular. Solo así se podrá profundizar de manera plena en el desarrollo turístico de Vilagarcia y resto de la comarca. Existe un riesgo evidente de quedar al margen de una movilidad integrada porque Arousa, la propia marca Rias Baixas se resiente de esta decisión de RENFE y, más aún, en los umbrales de la etapa pospandemia donde tanto apoyo se precisa para reactivar la economía en general y el sector turístico en particular. Esa imprescindible escala en la estación vilagarciana podría encardinarse, a su vez, en proyectos de transporte marítimo con el Barbanza y viceversa.


Es preciso actuar con mucha perspectiva y desde una visión estratégica conjunta. No hace falta recordar nefastos efectos de decisiones sobre trazados de vías de comunicación que condenaron al ostracismo a ciudades o determinadas zonas. Son importantes los proyectos de ciclovias pero también cuestiones de calado como la que nos ocupa.


La pelota está en el tejado de los agentes políticos y sociales pues se trata de evitar que “el tren pase de largo...”.

Que el tren no pase de largo...