Hemos fracasado

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Cuando uno intenta repasar lo vivido se da cuenta de las ilusiones y proyectos que se van quedando por el camino. Si además ya tienes más del medio siglo de vida eres consciente de lo efímero de nuestra existencia así como de los amigos y compañeros que ya no están entre nosotros. Seguro que estarán esperando, pacientemente, en ese lugar del que nadie puede escaparse.

Por eso es muy importante y necesario encontrarle un mínimo sentido a la vida. No solo podemos pensar de manera superficial, en tener pareja, hijos o un trabajo estable. En tener dinero, propiedades y disfrutar del ocio al máximo como nos inculcaron la mayoría de nuestros ancestros. Lo cierto es que no hemos sido capaces de mejorar el mundo. No era nuestro, ni lo será de nuestros hijos pero les dejamos un planeta mucho peor, más injusto e insolidario.

Que hemos fracasado, es evidente. Lo mejor de todo es que para dar un giro radical a la situación depende únicamente de nosotros mismos. Una minoría, acomodada, ha sido capaz de arrastrarnos al abismo del pasotismo y la indiferencia para que todo siga igual y sean esos pocos los que sigan dirigiendo nuestros destinos.

Pensar y reflexionar, aprovechando lo que queda de verano, sería bueno para no seguir desperdiciando el tiempo en estupideces y lindeces. No pensemos únicamente en nosotros, miremos también lo tenemos alrededor nuestro, en lo más cercano y en lo que de verdad podemos intentar cambiar y mejorar.

Hemos fracasado