sábado 11.07.2020

La hostelería ribeirense pedirá a Ruiz poder poner barras fuera de los locales

Desde el sector de ocio nocturno señalan que beneficiaría a los negocios pequeños y que funcionaría hasta una hora concreta
Los locales hosteleros se suman a la desescalada, pero aún hay muchos cerrados | Chechu Río
Los locales hosteleros se suman a la desescalada, pero aún hay muchos cerrados | Chechu Río

Poco a poco van retomando la actividad más negocios de hostelería en la comarca, en general, y en Ribeira, en particular, como se detecta sobre todo en el número de terrazas instaladas y que ya reciben a la clientela, además de que desde comienzos de esta semana ya se permite ocupar el 40% del aforo del interior de los locales, aunque no se puede hacer uso de la barra, algo que echa para atrás a muchos hosteleros pues viven de ello. De todos modos, y aunque según pasan los días de la “desescalada” reabren sus puertas nuevos establecimientos, la cifra de los que se están reincorporando no llega a la mitad del censo, pues muchos esperan a los “encuentros en la fase 3”, a partir del 8 de junio, cuando se podrá empezar a hacer uso de las barras, para volver a atender a su clientela.

Hoy está previsto que, al menos, el Ventos Vellos, A Recoveira y A Esmorga se sumen a los que ya están funcionando en Ribeira, pero todavía faltarán muchos por dar el paso. Todos ellos están pendientes del resultado de una reunión que está previsto que se celebre en el Concello ribeirense el próximo miércoles, 3 de junio, con el alcalde, Manuel Ruiz, para hablar sobre como van a funcionar y comprobar como me mide la capacidad de cada local para cumplir con un tercio del aforo, y al que le harán varias propuestas. Entre las más destacadas de estas últimas figura la petición para que autorice la instalación de barras en el exterior de los locales con limitación horaria concreta. 

Esta solicitud está relacionada con el hecho de que, además de lo ya anunciado de que podrán ampliar la ocupación de espacios públicos con mesas y sillas, el Concello les permitirá instalar otros elementos auxiliares que faciliten el servicio a la clientela, conteniendo los productos de más venta. Desde el sector del ocio nocturno indicaron que esta medida, aunque pueda ser utilizada por todos, beneficiará especialmente a los establecimientos de menor tamaño, que sólo podrán tener un tercio de su aforo, lo que supone que sólo podrá entrar un número escaso de clientela. 

Respecto al control del aforo y distanciamiento social, algunos hosteleros indicaron que el ocio nocturno no es como un supermercado o una farmacia para que haya que guardar cola, pues la clientela no está dispuesta a esperar. Uno de los empresarios del sector, Tucho Lijó, del bar Plaza, indicó que tiene pensado incorporarse a partir del 8 de junio, en la fase 3, y que va a funcionar con reserva, vendiendo entradas al precio de las consumiciones que se podrán tomar. “Se gana menos dinero, pero se evitan problemas con la clientela”, precisó.
Otro de los planteamientos que le harán será el de recuperar la ampliación de una hora de los horarios de cierre, tal y como tuvieron en años anteriores. De igual modo, recuperarán una iniciativa que trataron de llevar a cabo hace años para hacer o programar algo que sirva para que la gente salga antes de sus casas para disfrutar en los locales de ocio nocturno.

Hace días se celebró una reunión del grupo de trabajo de la hostelería, perteneciente al Plan Local de Desescalada, para concretar horarios de estos locales durante la fase 2, resultando que de lunes a viernes, tanto los establecimientos como las terrazas deberán cerrar a las 00.30 horas y los fines de semana y vísperas de festivo “deberán pechar como moi tarde ás 1.30 horas no caso das terrazas e ás 2.00 horas no interior”, precisaron desde el Concello.

Incumplimiento de horario de terrazas

La Policía Local de Ribeira llamó ayer la atención a un hostelero, a través de un acta de requerimiento, por incumplir el horario de terrazas que rige en días laborables. Pese a que debía estar recogida a las 00.30 horas, pasaba de la una de la madrugada y aún seguían colocadas las mesas y sillas. Según se pudo saber, la situación se debió a un par de clientes que se mostraban reacios a marcharse de allí, y el hostelero tampoco quería tener problemas con ellos.

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