viernes 21.02.2020

Riveira - “Limpo as persianas desde fóra desde 1989 e seguirei facéndoo”

Si Tonhito de Poi tuvo mucho que ver para dar a conocer a su abuela en la portada de “A Cuadrilla de Pepa a loba” y a su hija en el álbum de regreso de Heredeiros da Crus por su “20 aniversario”, pero su madre se valió por si sola para lograr gran repercusión mediática.

Ana Ares Fernández se muestra tranquila y no entiende el revuelo generado por su forma de limpiar   CHECHU RÍO
Ana Ares Fernández se muestra tranquila y no entiende el revuelo generado por su forma de limpiar CHECHU RÍO

Si Tonhito de Poi tuvo mucho que ver para dar a conocer a su abuela en la portada de “A Cuadrilla de Pepa a loba” y a su hija en el álbum de regreso de Heredeiros da Crus por su “20 aniversario”, pero su madre se valió por si sola para lograr gran repercusión mediática. Lo logró con una imagen de ella limpiando una persiana desde la repisa y que ha dado la vuelta al mundo. En la noche del miércoles le llamó su hijo, que se encuentra por Cataluña, y que la llamó tras recibirla en su teléfono móvil “pois me recoñeceu pola espalda, pola fachada do edificio e polas miñas manobras, pero non ten nada malo o que fago”, dice Ana Ares.
Esta mujer, que desde que se difundió la imagen tuvo que atender decenas de llamadas y visitas de familiares, vecinos y amigos, no parece ser consciente de la repercusión que está teniendo su proceder, ni del peligro que corre y se ríe cuando le hablan del riesgo que asume. “Nunca pensei que algo así crearía tanto revuelo. Limpo as persianas desde fóra desde 1989 e seguirei facéndoo, non vexo porque teño que cambiar”, dice Ana Ares. Cuando todos  le dicen que puede resbalar o perder el equilibrio, ella responde que eso le puede pasar dentro de su piso.
Ana Ares, a sus 65 años, insiste en que lo que hace, que es con periodicidad quincenal, aunque en esta ocasión no las limpiaba desde Reyes, le parece lo más normal, “pois o levo facendo toda a vida. Estou acostumada a traballar co meu pai de albanel, dando saltos e nunca tiven vértigo”. De todos modos afirma que se sujeta con una mano a la estructura de la ventana y que si necesita la ayuda de otra persona, como es su marido Manuel, es para subirle y bajarle la persiana. Su esposo parece que no coincide con su proceder, pero lo asume resignado: “ala ela”. n

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