Domingo 16.06.2019

Reportaje | Abierta a la diversión

El colegio Ana María Diéguez, de Asados, celebró ayer la jornada “Escola Aberta” con actividades divertidas en las que, además de la comunidad educativa, se invitó a participar a los padres

El colegio Ana María Diéguez, de Asados, celebró ayer una nueva y divertida jornada de su “Escola Aberta” | Chechu Río
El colegio Ana María Diéguez, de Asados, celebró ayer una nueva y divertida jornada de su “Escola Aberta” | Chechu Río

La “Escola Aberta” que acogió ayer el CEIP Ana María Diéguez, de Asados, volvió a ser una demostración de que la Educación no está reñida con la diversión. Hubo gran diversidad de actividades en las que pudieron ocupar su tiempo tanto los chiquillos y profesores como los padres que asistieron a la fiesta. Con la implicación de la comunidad educativa y de la ANPA “Fonte da Revolta, la mañana arrancó con talleres de arquitectura -elaboraron estructuras como pirámides o cubos a base de palos de escobas y trozos de manguera-, de barro, de robótica, de pulseras, de malabares, de dibujo artístico, de pintura creativa y de elaboración del cartel del colegio.
Luego llegó uno de los momentos que más aplausos suscitó de los familiares, que sacaron sus cámaras de fotos y teléfonos móviles para inmortalizar lo que tenían ante sus objetivos. Fue el certamen de regueifas, con letras de los más reivindicativas, como la de los alumnos de quinto de Primaria, “A regueifa de Pucho do Monte”, que hace un mes ganó de manera compartida con el colegio de Ames el certamen “Enreguéitate” en la categoría de la más reivindicativa. Se trata de un desafío oral entre Puigdemont y Rajoy. No fueron menos reivindicativas las del resto de curso y cuyos títulos ya dicen mucho: “Fartos deste tempo” (1º), “Vou ser o que queira” (2º), “Regueifa folgazana” (3º), “A Guadalupe” (4º) -remata con una estrofa de “A Rianxeira”- y “Castalao e Rosalía”, que contaron con el acompañamiento de la profesora Irene Amado al acordeón, a lo que le siguieron coreografías, con un corro con los más pequeños y de la película “Grease”, en la que se animaron los progenitores. 
A los sonoros aplausos les sucedió el sorteo de regalos como telescopios y esferas del mundo y de mochilas con material didáctico. Tras reponer fuerzas en la comida popular, se sucedieron juegos populares, rocódromo, tirolina y una gincana por parejas, con un padre y un hijo, que debieron superar pruebas como ir a caballito, empujar una pelota con un cepillo por un circuito y superación de obstáculo. Al acabar, todos coincidieron en que la diversión no tiene límites cuando hay ganas de pasarlo bien, y esperan repetir.