miércoles 19.02.2020

El Gobierno promete guardar el secreto “del Consejo de Ministras y Ministros”

La foto de familia se hizo entre bromas incluidas sobre lo altos que son tanto el rey como el presidente

 

El Gobierno promete guardar el secreto “del Consejo de Ministras y Ministros”

Los ministros de Pedro Sánchez prometieron ayer sus cargos ante el rey Felipe VI, ante una Constitución, sin crucifijo ni Biblia, y con una novedad en la fórmula escogida por parte de 13 de los 17 miembros del nuevo Gobierno, quienes prometieron “mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministras y Ministros”.
La primera en estrenar la fórmula fue la vicepresidenta, Carmen Calvo, que también es ministra de Igualdad, y después lo hicieron todos los demás, con las excepciones del titular de Exteriores, Josep Borrell, que fue el siguiente en posar su mano en la Constitución; el de Fomento, José Luis Ábalos y la de Economía, Nadia Calviño, tal vez porque los nervios la hicieron trabarse en la parte final de la promesa.

Notaria mayor
Tampoco habló de “ministras y ministros” la titular de Justicia, Dolores Delgado, que prometió su cargo la primera para acto seguido ejercer de notaria mayor del Reino y se atuvo a la fórmula tradicional. Margarita Robles (Defensa) y Carmen Montón (Sanidad) colocaron el masculino primero y, en sus palabras, el Consejo ha sido “de Ministros y Ministras”.
Fernando Grande-Marlaska (Interior) fue el primer varón en adoptar la fórmula y luego se sumaron Máxim Huerta y Pedro Duque. Tras la sucesión de promesas, el responsable de Protocolo de la Casa del rey informó de que a continuación “la vicepresidenta y las ministras y ministros” iban a saludar al jefe de Estado.
Los miembros del nuevo Gobierno llegaron al palacio de la Zarzuela a tiempo para ensayar una ceremonia que, después, estuvo jalonada de gestos de cordialidad pese a la solemnidad del momento. Delgado sonrió al rey mientras se acercaba a la mesa y Calvo se giró para dirigirse directamente a él mientras le prometía “lealtad”.
Sánchez admitió a los periodistas que no estaba tan nervioso como el día de su propia promesa: “Ahora no soy yo, son otros”. En los protagonistas sí había más nervios, y se arroparon unos a otros con sonrisas cuando hizo  falta: a Calviño, cuando se trabó  al final de su promesa o a Borrell, cuando el rey le indicó por donde tenía que volver a su lugar. Después, en el momento de los saludos, a Borrell le ha dicho el rey que se alegraba de volver a verle.
El último hito del acto fue la foto de familia, con bromas sobre lo altos que son tanto el rey como el presidente del Gobierno, lo que podía hacer que no se viese a los ministros situados en la fila de detrás, pese a estar en un nivel más alto. “Hay que elevar la tarima”, bromeó Felipe VI.

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