jueves 28.05.2020

Las muertes en Madrid se duplican en solo unas horas y se sitúan en 133

Cierran los accesos a las áreas de recreo de la sierra madrileña y del Parque Nacional 
del Guadarrama

En la foto, aspecto que presentaba ayer el aeropuerto de Adolfo Suárez de Madrid | EFE
En la foto, aspecto que presentaba ayer el aeropuerto de Adolfo Suárez de Madrid | EFE

Madrid se mantiene como el epicentro de la crisis del coronavirus en España. La Dirección General de Salud Pública confirmó 2.940 casos positivos en la comunidad, de los que 133 murieron en distintos hospitales de la red pública, casi medio centenar (47) más que  los anotados el viernes 13.

Así lo indicó la Consejería de Sanidad en un comunicado en el que recuerda la necesidad de que los ciudadanos permanezcan en sus domicilios, para lo que los médicos de Atención Primaria comenzaron a aplicar el seguimiento telefónico domiciliario a 3.618 ciudadanos que se encuentran en su domicilio con sospecha de Covid-19.

El Gobierno de Madrid habilitó once laboratorios para confirmar o descartar casos, los de los hospitales La Paz, Gregorio Marañón, 12 de Octubre, Ramón y Cajal, Fundación Jiménez Díaz, Puerta de Hierro, Príncipe de Asturias, Getafe, Fundación Alcorcón, La Princesa y Clínico San Carlos.

Además, a través de la dirección del Plan Territorial de Protección Civil y en coordinación con la autoridad sanitaria, la Comunidad de Madrid procedió al cierre de todos los accesos y áreas de recreo públicas de la sierra madrileña y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, cuya gestión comparte con la Junta de Castilla y León. Con todo, los encargados de controlar el cumplimiento de esta orden serán los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid.

En el centro, casi nadie parece estar de paseo el día en que el Gobierno de España aprueba la declaración de estado de alarma, que vació las calles de tiendas de moda y de bares, y a medio gas las de establecimientos de alimentación, casi lo único que abrió sus puertas en Madrid.

Vacía

Los trabajadores y los ciudadanos con bolsas de la compra en la mano predominan en calles inusualmente vacías en una soleada mañana en la que Javier sigue al frente de su pequeño quiosco de chuches, patatas y agua en plena plaza de Callao. Por ella deambulan medio perdidos una docena de personas, la mayoría turistas: “No queda más remedio”, explica Javier. “Intento seguir con normalidad, pero con precauciones”, matiza desde detrás de una mascarilla desechable  comprada solo unas horas antes por dos euros, lo que considera “una barbaridad”, dice él mismo indignado con quienes intentan sacar provecho de la epidemia que encierra en sus casas a la inmensa mayoría de los vecinos de Madrid.

Un poco más allá, dos policías municipales con mascarilla y guantes asisten a los escasos peatones delante de El Corte Inglés, que abrió solo la planta en la que se ubica el supermercado y que luce un inmenso luminoso que se suma a la campaña municipal de “Yo me quedo en casa”.

También la calle Preciados, una de las vías comerciales más populares de la ciudad aparece prácticamente vacía: tiendas de ropa, calzado, productos de belleza o bisutería están cerrados a cal y canto; muchos lucen un cartel en el que explican que decidieron bajar la persiana por la crisis del coronavirus y que confían en volver a abrir antes de que acabe este marzo de 2020.

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