martes 07.07.2020

Johnson alardea de mayoría mientras la oposición se replantea su hoja de ruta

El dirigente británico intervino ayer en Sedgefield, lugar por el que fue diputado el exprimer ministro laborista Tony Blair
El primer ministro británico durante su intervención en Sedgefield (Inglaterra) | Ep
El primer ministro británico durante su intervención en Sedgefield (Inglaterra) | Ep

El primer ministro británico, Boris Johnson, inició ayer su mandato en los bastiones laboristas del norte de Inglaterra que le apoyaron en las elecciones del pasado jueves, evidenciando así el significativo cambio en el panorama político del Reino Unido, que obliga a la oposición a repensar su estrategia.

Tras cosechar la mayor victoria conservadora en treinta años al lograr 365 escaños (una mayoría absoluta de 80 diputados), Johnson podrá ejecutar la salida de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de enero sin necesitar el acuerdo del resto de partidos.

Su visita a Sedgefield, la circunscripción por la que durante años fue diputado el ex primer ministro Tony Blair, pone de manifiesto cómo el Brexit cambió el escenario político, después de que ciertas circunscripciones del norte y la región de Gales apostaran por los conservadores.

Esta caída del llamado “muro rojo”, las zonas mineras e industriales que históricamente votaban laborista y que se decantaron por los “tories” para ver materializado el deseo de abandonar la UE, obliga a los laboristas a repensar su futuro, con sus 203 escaños, su peor resultado desde 1935.
El primer partido de la oposición está sumido en una grave crisis tras la pérdida de 59 escaños y de que su líder, Jeremy Corbyn, anunciara que se marchará tan pronto como se organice un congreso para elegir al nuevo jefe de filas, previsiblemente a comienzos de año.

El portavoz de Economía, y mano derecha de Corbyn, John McDonnell, anunció en la jornada de ayer que también dejará su puesto cuando lo haga el líder laborista, mientras se siguen produciendo críticas desde dentro de sus propias filas debido a la estrategia utilizada durante la campaña, que trató de recabar votos entre defensores y detractores del Brexit.

Debate y futuro 
El debate ahora se centra en determinar si la persona que suceda a Corbyn debe surgir de su misma corriente, que defiende una participación mayoritaria del Estado en compañías de transporte o suministros básicos, o tratarse de alguien partidario de políticas más centristas que permitan recuperar al electorado más moderado.

Los defensores de Corbyn sostienen que su derrota electoral responde a una supuesta campaña de desprestigio llevada a cabo por ciertos sectores, entre ellos los medios de comunicación, mientras sus detractores sitúan su ambigüedad respecto al Brexit como la gran clave de la debacle.

Ante las numerosas críticas, los tres hijos de Corbyn publicaron ayer un comunicado en que señalaron que su padre pagó el precio por ser “honesto, humilde y bondadoso” en el “venenoso mundo” de la política, en el que ha vivido años de “ataques despreciables llenos de odio”.

Los Liberales Demócratas tampoco están en posición de ofrecer una gran resistencia a Johnson después de que su líder, Jo Swinson, tuviese que dimitir al no conseguir revalidar su escaño en Escocia, que fue a parar a manos de los nacionalistas escoceses.

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