Abal afirma que su retirada política es definitiva: “Quedo en Cambados, non quero cargos nin recoñecementos”

La alcaldesa ofreció ayer como tal su última rueda de prensa, junto al que será su sucesor y al resto de integrantes del grupo socialista | mónica ferreirós

Vestida de rojo y negro. Con su hija Ana entre el público. Rodeada del equipo socialista. Con medio Cambados reaccionando aún a la sorpresa. Fátima Abal deja la Alcaldía de su municipio como había llegado a ella. La propia socialista también lo cree así, pero de otro modo: “Cheguei limpa e marcho limpa”, victoriosa sobre un manojo de procesos judiciales, acusaciones varias y dos tortuosos mandatos, por lo iné­dito de eso de las coaliciones en la villa del Albariño. Gobernó cuatro años en un ejecutivo de cuatro partidos y continuó medio mandato más en un bipartito en minoría, incapaz de obtener los votos necesarios para que los concejales que trabajan en el gobierno cobren por ello. Ahora da un paso atrás que, en realidad, es un paso adelante de su grupo, capaz de posicionar como alcalde a su previsible y futuro candidato en las próximas municipales, todavía con año y medio de margen para brillar.


De su sucesor, de Samuel Lago, Abal se deshizo ayer en elogios. Era la comparecencia en que ambos oficializaban lo conocido en los últimos días. Que ella deja la Alcaldía, que él será alcalde el próximo sábado, siempre que BNG y Somos no discrepen del guión. Y que Abal se mantendrá como concejala de Muller, Igualdade, Diversidade, Educación y Mar hasta final de mandato. Pero nada más.


En eso hizo hincapié la saliente, antes incluso de que llegasen en tromba las preguntas sobre ello. “Lamento decepcionar á rumoroloxía”, sentenció, pero afirma que esta despedida de la vida política es definitiva. No deja espacio a un nuevo cargo ni nueva aspiración pública. Nada más allá de poder asistir como participante a alguna charla, conferencia o acto similar si el PSOE así de lo pide. Porque dijo llevar en sus venas y en su ADN los “principios do socialismo e do feminismo”. “Quedo en Cambados. Non quero cargos, nin recoñecementos.”


“A persoa que eu son non entende a política como unha profesión ou unha fonte de abundante remuneración, senón como un compromiso coa xente á que unha representa cando se presenta a unhas eleccións. E por iso quero deixar moi claro tamén que non conto con ter ningunha retribución por dedicación exclusiva total ou parcial do Concello, salvo acordo municipal”. Por esa parte parece que no habrá sorpresa: Es poco probable que nadie en la oposición esté dispuesto a aprobar ningún otro salario público, habida cuenta del precedente sin parangón de una única dedicación en todo el gobierno local: La de la Alcaldía. Un sueldo que, todo apunta, será para Lago. Pero no de forma tan sencilla.


El alcaldable adelantó que la espinosa cuestión de las liberaciones será abordada, porque por incómoda que sea, es necesaria. Lago declaró que “temos que decidir esa cuestión para un vindeiro Pleno organizativo”, posterior al de investidura. “A intención é poder ter membros liberados, porque por experiencia dígovos que o contrario non é sinxelo, son moitas horas, que se sacrifican da familia e moitas veces da saúde”. Así que por la mente del futuro regidor pasa hablar abiertamente de salarios con Somos y con el BNG, pero también es realista, de modo que “se non temos visos de que se vaia a aprobar, non o levaremos a Pleno”.


Lo de convertir el gobierno en un tripartito con la comodidad que supondría tener una mayoría absoluta tampoco parece viable. Solo sería posible si el BNG decide entrar al gobierno y, a año y medio de las elecciones y sin haberlo hecho antes, Lago concede que a ninguna de las dos formaciones les parece ahora atractiva la idea.


Pagina prueba



Dos mandatos “difíciles”

Abal se tomó su tiempo cuando se le preguntó cuál de sus dos gobiernos fue más incómodo. Del cuatripartito destacó la persistente amenaza de ruptura, al reconocer que su papel llegó a ser de bálsamo para intentar calmar a un José Ramón Abal con el dedo presto sobre el disparador de una moción de censura que, finalmente, nunca tuvo lugar. En 2019 cambió el escenario, ya no había esa “presión continua nas costas”, pero a cambio no había liberados y la carga de trabajo fue, afirma, brutal.


Salud y nueva etapa

Las razones de su salida, tres: Primera, la de un cambio de rumbo conseguido, seis años y medio en los que “eliminamos moitas actitudes, costumes, vicios que lastraban o labor municipal. E iso, como xa sabedes, non gustou a todo o mundo. Porque aos que teñen privilexios non lles gusta que llos quiten. E enténdase isto polo PP e as súas redes e tentáculos”. La segunda, igual de directa, que “nunca entendín a política como unha profesión” y afronta ahora una etapa de ampliación formativa y aspiraciones laborales nuevas e ilusionantes, “ao lado de mulleres e menores que sofren violencia de xénero”. Y la tercera, una operación quirúrgica de la que todavía se debe recuperar. “Os médicos aconselláronme quitar unha marcha no meu ritmo de vida”. Ni la situación de falta de liberados, ni el propio “estrés” del puesto ayudan a obtener la tranquilidad que pretende.


Acabado el acto de ayer, la regidora tuvo además unos minutos para una cálida despedida a los medios de comunicación. Volvieron las sonrisas de cuando se aparca la política hasta otro momento y el rescate de esas anécdotas que, a veces, marcan un principio y, sin saberlo, también marcarían un final. “Tras a miña primeira investidura, un exalcalde díxome que non sabía se felicitarme ou darme o pésame. Entón pensei que era simplemente unha broma, pero entendín ben as súas palabras cando levaba tan só un mes no cargo”.


Discurso íntegro de despedida de la alcaldesa





Diputación y Xunta, la cara y la cruz de seis años de gobierno

Abal se tomó también tiempo para un balance de sus años al frente del ejecutivo. En el haber, hechos como el acabar con casi tres décadas de gobiernos populares y de dinámicas instauradas que cree que hacía falta ventilar; la apuesta por la carrera profesional entre el funcionariado, lejos de la cuestionable política popular seguida en esta materia, denunció; saneamiento, peatonalización de Fefiñáns, internacionalización del Albariño o la Ciudad Europea del Vino, entre muchos otros. Su historia es también la de muchas primeras veces: Primera mujer en la Alcaldía, primera socialista, primer gobierno de coalición.


Su discurso, de media hora, tuvo además muchos otros nombres propios. Rafael Blanco, Domingo Tabuyo, Isaura Abelairas. También el de su marido y los de sus hijos, “que tantas veces me botaron de menos” y por quienes se le quebró la voz y le superó la emoción. Los de toda su familia. E institucionalmente, los de sus compañeros y la Diputación. No ocultó su “recíproco” cariño por su presidenta cuando dijo que “de maior, quero ser Carmela Silva”. Si el apoyo de la institución provincial fue la cara, por sus inversiones, colaboración y apoyo técnico, la cruz se la puso a la Xunta, lamentando que el gobierno autonómico no debiera ser “sinónimo de PP”. Y, así, no olvida la plaza de abastos, la desatención covid, los “cero euros” que la Xunta puso para la Cidade Europea do Viño o para vías seguras en sus carreteras, frente a los diez millones para Vilanova. Pero si hay algo que le duele especialmente de esta “discriminación” institucional es el “insulto” de “arrebatar a Cambados” el salón Peña.

Abal afirma que su retirada política es definitiva: “Quedo en Cambados, non quero cargos nin recoñecementos”

Te puede interesar