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La casa del alcalde Botana, la de “O Coxo” y la del ebanista Leiro ya no se caerá

Vista de la emblemática vivienda del cruce de Ribeira de Fefiñáns y A Calzada con los andamios | gonzalo salgado

La Casa de Botana está cubierta desde hace días por andamios que, al contrario de lo que suele suceder, suponen un alivio para la vista, pues significan el mantenimiento de una emblemática vivienda del conjunto histórico y a la que el desuso no estaba sentando nada bien. Fue comprada hace no mucho tiempo y tras años con un cartel de “Se vende” pegado en su llamativa galería con vistas a la Ribeira de Fefiñáns; esa que estrenó el alcalde y abogado Fernando Botana Gómez, que construyó la casa allá por 1917 tras comprar la anterior vivienda y el terreno que habían pertenecido a Fernando Serantes, propietario de barcos y de coches de caballos.


Todo esto se sabe gracias al trabajo del historiador, restaurador y museólogo Sindo Mosteiro, que firma el informe incluido en el proyecto de rehabilitación presentado ante el Concello para su aprobación, pues tanto el inmueble como el jardín, que era más bien una huerta, cuentan con protección integral del plan especial del casco histórico. Pero también son muchos los cambadeses que recuerdan que en sus bajos estuvo el zapatero “O Coxo” y que hubo una tienda de textiles.


Sistema constructivo inédito

A simple vista es un inmueble sencillo que sigue el modelo de las casas burguesas del siglo XIX, pero sus características la hacen especial. Para empezar, el forjado empleado era en su momento un sistema constructivo y estructural casi inédito en Galicia. También es historia de Cambados. Para levantarla se contó con el maestro de obras Segundo Pérez, padre del malogrado y prometedor escultor Narciso Pérez, mientras que el reputado ebanista Francisco Leiro, que trabajó en el taller de Asorey, se encargó de la talla de los techos para el comedor y el despacho de Botana, así como la escalera y las puertas.

A lo largo de los años fue sufriendo diferentes ampliaciones y modificaciones. La de 1949 incluyó las escaleras exteriores semejantes a los patines de las casas tradicionales y una especie de apartamento independiente para el alquiler a “familias novas de profesionais liberais que inician a súa carreira (avogado, procurador, médico)”, revela el historiador cambadés.


La propuesta de rehabilitación ha sido diseñada por el arquitecto Nicolás Vicente Pouso y se dirige a renovar la totalidad de la cubierta, que está muy dañada. Es un coladero de agua que, de no atajarse, pondría en riesgo el inmueble. El cambio se ejecutará siguiendo las conclusiones de “unha análise histórica e arquitectónica da edificación” y con “elementos semellantes aos actuais executados con técnicas tradicionais”, pero además se quiere aprovechar para “reverter certas interpretacións erróneas que se tomaron na formulación inicial da súa construcción”. La otra parte del proyecto consiste en actuar en la fachada que es un claro ejemplo del sistema empleado en aquella época, es decir, tiene un acabado en cemento y al no estar protegida empieza a “dar síntomas de fatiga con múltiples perdas de material e fisuras”, así que se va a restaurar y consolidar. Pero además se va a proceder a pintar los elementos ornamentales en un gris claro, para mantener en cierta medida la imagen que tiene ahora, y los paños irán en blanco. De este modo, se recupera la idea original de este tipo de arquitectura de la época de que el mortero estuviera pintado también en dos tonos diferenciados, como aún se puede ver en otros inmuebles cambadeses como la Casa do Cruceiro, la de Silva, en Fefiñáns, la de O Ribeiro o la de A Barca.


Curiosamente, como expone Sindo Mosteiro, esta fachada que hoy es la principal, era tratada como una trasera y las importantes eran las que daban la cara hacia el Paseo da Calzada, que están recubiertas con sus característicos azulejos, traídos especialmente de Sevilla y que aún mantiene.


El objetivo del nuevo dueño es “devolverlle a dignidade á imaxe exterior da Casa de Botana”, pero por el momento se desconoce si tendrá un nuevo destino.

La casa del alcalde Botana, la de “O Coxo” y la del ebanista Leiro ya no se caerá

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