Centenario | “Lo de Tanxugueiras es casi una anécdota en comparativa con la injusticia que sufrió Asorey con A Naiciña”

Imagen de la obra “A Naiciña” que se halló en 2014 en Rosario (Argentina) tras años ilocalizable | asociación asorey

La Asociación Francisco Asorey aguarda expectante el resultado de las negociaciones de la Xunta para adquirir “Santa”, pero no deja de suspirar por que “A Naiciña” también regrese a Galicia, y en ello trabaja desde hace tiempo, aunque la pandemia se cruzó en su camino. El valor artístico de la obra es innegable, pero el jurado de la Exposición Nacional de 1922 no lo vio así, o no lo quiso ver. Eso pensaban los intelectuales gallegos de la época, que recibieron como una injusticia que le otorgara un accésit en lugar de la primera medalla, llegando a movilizarse creando una comisión y organizando un banquete en honor del escultor cambadés, el cual congregó a 200 comensales en su villa natal.

“Salvando las distancias, y poniéndolo en comparativa, muy odioso por cierto, lo de Tanxugueiras –hubo un clamor social contra la decisión del jurado del Benidorm Fest– es casi una anécdota en comparativa con lo que sufrió Asorey”, cuenta el secretario de la entidad, Vicente Pérez. A la mesa de este homenaje para desagraviar al artista se sentó lo más granado del “galeguismo” y del ámbito cultural y social del momento: Castelao, Lugrís Freire, Blanco Torres, Risco, representantes del Ayuntamiento de Santiago –donde vivía por entonces–, etc. Y como no, Ramón Cabanillas, quien le dijo: “Teus hirmaos rodéanche agora para infundirche alentos e para encherte de cariño doecidos pola inxusticia de que fixeron victima os políticos madrileños”. Tras escuchar las palabras de su paisano, y amigo de la infancia, y del resto de intervinientes, así como las “centenares” de adhesiones llegadas de todas partes de Galicia, el reputado artista llegó a las lágrimas y levantando los puños al cielo, gritó: “Terra a nosa”. Según Pérez, el corte de los discursos hizo que el acto pasase a la historia como una afirmación del nacionalismo gallego, pero realmente Asorey vivía ajeno a la política.

La asociación conoce todos los detalles debido a un artículo publicado por el director del Correo de Galicia de Buenos Aires, que estaba entre los asistentes. Y gracias a su labor de investigación y puesta en orden del legado del escultor, también ha podido saber que el Pleno de la Corporación cambadesa acordó felicitarle por carta. La han mencionado historiadores como el profesor Otero Núñez, amigo íntimo y, en opinión de la familia, el mejor estudioso de su vida y obra, pero nunca se había divulgado hasta ahora.

Firmada por el alcalde y el secretario municipal de aquella administración de 1922, es toda un loa y una “afectuosa felicitación al laureado escultor” pues, “(...) aunque la distinción, según en la prensa publican los inteligentes, no corresponde al extraordinario mérito del trabajo artístico es, sin embargo, motivo bastante para que esta villa se sienta enorgullecida con los tributos de su paisano”, dice.



El recorte de prensa del homenaje y copia (tratada) de la centenaria carta del Concello propiedad de la familia  asoc. asorey





El cambadés terminó “A Naiciña” en 1921, pero la presentó en sociedad al año siguiente, en la Exposición Nacional. Después fue adquirida por Odilio Estévez, un ourensano que hizo fortuna en Argentina, llegando a ser el mayor productor de yerba mate, y poco más se supo de la obra. Estuvo en paradero desconocido hasta 2014, cuando se localizó en un museo de la ciudad de Rosario, siendo uno de los primeros logros de la asociación fundada dos años antes por descendientes directos del artista, que intenta desde entonces que regrese debido al “gran interés cultural que tendría que pudiese volver a Galicia, tal que un emigrante retornado”. De hecho, lleva tiempo trabajando en ello, pero necesita ayuda: “Tendría un coste muy elevado que no podemos asumir y la familia ya está realizando una importante inversión para restaurar y conservar el patrimonio que tenemos aquí, y que luego pondrá a disposición de la entidad”, detalla su secretario. Sin olvidar otras cuestiones como el sumarísimo cuidado que requeriría la talla policromada, pues supondría un cambio de climas bastante brusco y las “obras de madera sufren mucho con el cambio de temperatura”, añade.

Mientras, la entidad se conforma con refrescar su existencia en la memoria colectiva celebrando actividades conmemorativas de su centenario y hasta donde llegan sus posibilidades, pues “nos nutrimos exclusivamente de fondos propios, nunca quisimos hacer negocio, así que las cosas van con calma”, expone Pérez. Entre ellas destaca un dossier didáctico que pone a disposición de los centros escolares y que según las condiciones del solicitante, incluye la posibilidad de llevarles alguna obra y herramientas empleados por el mismísimo Asorey para hacer su magia y mostrar así a las nuevas generaciones las técnicas empleadas en esta disciplina y que no supone coger una materia en bruto y empezar a martillear o tallar. De hecho, ha restaurado su máquina de puntos para trasportar los bocetos a definitivos, pero también gubias, serruchos e incluso su pesadísimo mazo.

La directiva también tiene previsto realizar otras actividades en torno a la efeméride y las irá presentando a lo largo del año. 

Centenario | “Lo de Tanxugueiras es casi una anécdota en comparativa con la injusticia que sufrió Asorey con A Naiciña”

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