Una decena de “peludos invisibles” esperan una oportunidad en el Refugio

El perro “Agarimo” es uno de los animales que sigue buscando un hogar en la protectora cambadesa | refugio de cambados

El Refugio de Cambados sufre a lo largo del año una situación que le resulta indeseable: personas que acuden a sus instalaciones en busca de un perro en adopción para regalar en grandes acontecimientos (cumpleaños, comuniones...). La Navidad no es una excepción y fueron muchas las peticiones recibidas en la última, buscando sobre todo cachorros. No se cansan de decir que “no son juguetes, buscamos familias responsables y conscientes de lo que significa adoptar”. Es por ello que siempre analizan cada caso para que la unión sea un éxito real. Pero además, les duele la poca popularidad que tienen otros de sus “peludos”, más mayores o que han tenido una vida difícil y siguen sin encontrar una familia.

Bajo la protección de la asociación cambadesa hay a día de hoy una treintena de perros y gatos que ya están disponibles para encontrar un nuevo hogar, pero algunos llevan tiempo esperando. Como “Thanos”, un cruce de pastor belga malinois que llegó a principios de 2019 y era muy desconfiado, pero a los voluntarios no les extraña pues consideran que tuvo una “familia horrible”, ya que “vivió toda su vida encadenando y luego lo abandonaron”.

Explican que con mucho trabajo se han hecho avances con este abuelo (tiene entre ocho o nueve años). Una labor que tienen que hacer con otros muchos ante las condiciones en las que llegan y para que puedan volver a confiar en los humanos, pues de historias como esta, el Refugio está lleno. Es el caso de “Delsin”, del que están seguros que abandonaron por “viejo y para no pagar el veterinario” ante el mal estado físico en que llegó; “Mauricio”, que “si no hubiera sido por nosotros estaría muerto, estaba muriéndose en Castrelo, comido por las moscas y los parásitos; “Ottis”, que es “uno de esos perros abandonados al terminar la temporada de caza”; “Bartis”, del que aún buscan el coche de marca Citroën que lo dejó tirado en una carretera, o “Sputink” y “Agarimo”, que llegaron con miedo y el segundo con gran desconfianza a ciertas cosas porque “estuvo mucho tiempo viviendo en la calle y no sabemos lo que le tocó vivir”. Y luego tienen casos que les preocupan especialmente por otras cuestiones, como el de “Ichi”, que ya sufrió dos abandonos y no quieren un tercer fracaso.

En resumidas cuentas, una larga lista donde también hay algunos cachorros que encuentran familia más rápidamente, pero que a veces también son producto del abandono de sus madres, cuando las personas no asumen la responsabilidad de cuidar a un animal a pesar de años y años de labor de esta entidad. 

Una decena de “peludos invisibles” esperan una oportunidad en el Refugio

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