martes 22.10.2019

La negociación del posible tripartito se enquista sin avances tras varias reuniones

PSOE-Somos y BNG intentarán un nuevo acercamiento pero las partes reconocen que todo va demasiado “lento”
Uno de los encuentros mantenidos por los tres grupos  | g. salgado
Uno de los encuentros mantenidos por los tres grupos | g. salgado

Para largo. El bloqueo político en Madrid para formar gobierno avanza en paralelo al que, salvando las distancias, se produce en Cambados para alumbrar un ejecutivo con mayoría y con salarios para concejales delegados.

PSOE, Somos y BNG volvieron a sentarse ayer por la tarde varias horas en A Mercé, con ausencia de la alcaldesa, para intentar dibujar un acuerdo que convenza a todos y permita crear un tripartito estable. Pero, a pesar del optimismo inicial al retomar los contactos tras el portazo del verano, las posiciones parecen, si no igual, al menos similarmente distantes que al inicio de las negociaciones.

Los grupos guardan prácticamente un silencio total sobre el curso de las conversaciones, pero todos coinciden en valorar que la materia a tratar en estos encuentros avanza “moi despacio”.

Una “lentitude” que por ahora sigue permitiendo a los grupos emplazarse a nuevos encuentros —el siguiente, la próxima semana, aún sin fecha concreta—, pero que comienza a dibujar ya el fantasma de una posible nueva ruptura.

El caballo de batalla parece ser el mismo que tras las elecciones: La propia concepción del modelo de gobierno y el reparto de áreas, no tanto nominativamente, porque hay voluntad de que cada uno conserve las suyas, pero sí a nivel de competencias. El Bloque demanda control real sobre las obras de sus departamentos y los socios PSOE-Somos consideran que eso sería descafeinar áreas bajo su control como Obras o Economía, complicando además la operatividad.

Los “pequenos avances” y la decisión de seguir trabajando que las partes expresaban ayer no escondían, sin embargo, que el bloqueo en este punto apenas ha permitido vislumbrar o debatir otros puntos de posible conflicto, como la asignación de sueldos y el propio programa. l

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