Pánico en Cambados: “Las chicas nos fuimos hacia atrás porque teníamos miedo”

Asistentes a un concierto de esta edición de la Festa do Albariño grabando con sus móviles en la Praza de Fefiñáns | gonzalo salgado

Las autoridades policiales, sanitarias y políticas no han encontrado ninguna prueba de que se produjeran casos de sumisión química en el concierto del miércoles de la Festa do Albariño. Sin embargo, los momentos de pánico y angustia que se registraron en Fefiñáns, con más de una treintena de personas atendidas “in situ”, sí tienen una razón de ser.


Una menor denunció hoy en el puesto de la Guardia Civil de Vilanova que notó un pinchazo en el brazo izquierdo durante la actuación y posteriormente se desmayó. Fuentes conocedoras del caso indicaron que la adolescente, que acudió con su madre, presentaba irritación en la zona, pero de las analíticas que le practicaron la noche anterior en el Hospital do Salnés “no se extrajeron químicos ni otra sustancia que fuera susceptible de alimentar esta situación”, según informaciones del Sergas.


Gente desmayada en el “colo”

Las mismas fuentes indicaron que el servicio de Urxencias atendió a otras dos personas procedentes del mismo concierto, pero precisaron atención médica más bien por síntomas relacionados con cuadros de ansiedad, y no fueron las únicas. Asistentes a esta actuación, de las estrellas adolescentes Beni jr y Morad, describieron escenas de auténtico pánico. “Estábamos todos tranquilos y la gente empezó a irse, pero no sabíamos porqué. Luego empezamos a ver personas saliendo y llevando a otras en el colo, gente que se desmayaba y no sabíamos qué pasaba, pero luego empezaron a gritar que había dos chicos pinchando”, relata una menor que acudió con un familiar adulto y una amiga.


El concierto aún no había empezado y testigos aseguran que el primer artista llegó a hacer una mención a lo que estaba pasando desde el escenario, pero “no pararon y aquello se vació muchísimo porque la gente tenía miedo”, añade la misma joven. De hecho, cuenta que las personas que, como ella y sus acompañantes estaban casi en primera fila, empezaron a recular al empezar a “ver a mogollón de chicas con ataques de ansiedad, la policía calmando a la gente... Casi todas las chicas nos estábamos yendo para atrás, intentando estar rodeadas de chicas y no de chicos porque nos daba miedo”, añadió.


“Mi hija llegó muy asustada”

A su relato se suman otros, incluyendo de padres de asistentes que, ante los comentarios y fotografías que circulaban por las redes sociales, de gente en el suelo recibiendo auxilio, decidieron ir a buscar a sus hijos de “motu proprio” o por petición expresa de los mismos sin que terminara la actuación. Un vilagarciano explicaba que su hija llegó a casa “muy asustada” por lo que había vivido y que la pariente que iba con ella y otra menor “decidió marcharse con las niñas porque no le gustó nada lo que estaba pasando, a pesar de perder la entrada”.


Los servicios de emergencias y sanitarios tuvieron que atender “in situ” a una treintena de personas y el Concello difundía en la misma madrugada un comunicado indicando que todo era un “bulo”. El alcalde, Samuel Lago, lo reiteró al día siguiente, hoy por la mañana: “Queremos desmentir taxantemente o bulo sobre pinchazos de sumisión química. Foi un concerto seguro, cun amplio dispositivo de seguridade coa Garda Civil, de uniforme e de paisano entre o público, Policía Local y Emerxencias, ademais da seguridade privada por parte do concerto”.


El regidor indicó que tanto él como el concejal Tino Cordal estuvieron en la zona donde se atendió a las personas afectadas y “non houbo nin un só atendido que mostrara ningún tipo de indicio de ser pinchado nin tampouco síntomas de sumisión”. Asimismo hizo referencia a la información facilitada por el Sergas de que la persona trasladada al hospital no presentaba indicios de haber sido drogada. 


Cuando Lago realizó estas declaraciones no constaba ninguna denuncia relacionado con estos hechos, porque la familia acudió al cuartel vilanovés a última hora de la mañana. De hecho, la concejala de Igualdade, Fátima Abal, indicaba que, pesar de todo, estaban a la “expectativa” por si en las horas siguientes se producía alguna novedad.


En cuanto a los desmayos registrados, el alcalde relató que hubo desvanecimientos por lipotimias y síncopes y los vinculó al calor, los “nervios” y a las “horas sen comer”. De hecho, estos desvanecimientos generaron imágenes que ayudaron a que cundiera aún más el pánico, hasta el punto de que fue necesario sacar por delante del palco a gente verdaderamente angustiada y pidiendo salir del recinto como fuera. Lago señaló que esta fue la consecuencia del “bulo das redes sociais” y reconoció que constituyeron el grueso de susodichas atenciones sanitarias.


También hizo una llamada a la calma: “Pedimos tranquilidade, e a quenes difunden estos bulos, cordura. Non sei se foi sen querer ou intencionadamente, pero difunden desinformacións e xeran unha alarma social que non facilitan nada o bo desenvolvemento destes eventos”, dijo en referencia a la Festa do Albariño.


Desde el servicio de coordinación de urgencias del hospital también hicieron un llamamiento a la tranquilidad al no haber atendido ningún caso de personas drogadas contra su voluntad.


Avalancha de acusaciones

Todo el asunto provocó una avalancha de críticas en las redes sociales contra el Concello de Cambados, acusándole de ocultar el caso de la joven que aseguró sentir un pinchazo y que, con o sin sumisión química, ya supuso una situación de terror y de riesgo inaceptable.


La edila de Igualdade mencionó estos comentarios cuando aún se desconocía la interposición de la denuncia, y afirmó que el Ayuntamiento “non quere tapara nada, todo o contrario, este tipo de cousas hai que denunciales, pero na Garda Civil ou en Emerxencias, non nas redes”. También recordó que existe una red de puntos seguros con 30 locales para “calquera persoa que sinta medo ou intranquilidade”.

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