Patricia Mut | “Ocultar la historia familiar indígena era común en Uruguay, estaba mal visto”

La bioantropóloga e investigadora Patricia Mut en el IES Asorey | g. salgado

Conocer sus orígenes siempre ha fascinado al ser humano y hoy en día incluso existen empresas privadas que te envían un kit a casa y en unos días puedes saber el origen étnico e incluso geográfico de tus ancestros simplemente con una muestra de saliva. Esto se lo explicaba esta semana la bioantropóloga Patricia Mut al alumnado del IES Francisco Asorey, que durante el curso ha contado con charlas magistrales como la suya para animar las vocaciones científicas entre los más jóvenes y que sepan el trabajo desarrollado en diferentes ámbitos. 

La profesora del Instituto de Antropología de Uruguay centra sus investigaciones en la variabilidad biológica humana y en particular de la población indígena de su país. Ahora mismo se encuentra realizando su doctorado sobre los linajes genéticos paternos y una parte la está desarrollando en Galicia con el equipo del reputado genetista Ángel Carracedo. Explica que son “muy escasos” frente a los maternos y ofrece datos como que, en el norte, han encontrado un 62 % de origen materno y solo un 3 % paterno. Para ella, esta “enorme desproporción” es el resultado de múltiples factores con un origen común: el colonialismo. “Fue muy brutal, los indígenas estaban realmente reprimidos y hubo un genocidio de la población sobre todo de la masculina, además de que se les mandaba como soldados, se les destinaba a los trabajos más duros... Muchos morían. Y luego la unión de un indígena con una europea era una prohibición, no lo contrario, porque esta también es la historia del patriarcado. Muchas mujeres eran destinadas a trabajar en el rural, a estancieros cuyos propietarios eran europeos y del sometimiento general –aunque alguna unión voluntaria habría– nacieron esos hijos con linaje materno indígena y paterno europeo”, explica la científica. 

Mut pone de manifiesto que ahora existe en toda América, y en su país también, un “resurgimiento de la identidad indígena” que lucha por el reconocimiento de sus orígenes contra el discurso históricamente oficialista de que “Uruguay era un país trasplantado de Europa a América, un país de blancos” y un tiempo en el que la población indígena y africana “se veían como inferiores”. Ideas aparecidas incluso en textos escolares y que gracias a este movimiento se han llegado a cambiar. Debido también a trabajos como los de su departamento y mucho por la gente que acude a ellos o incluso a otras entidades para arrojar luz sobre sus “historias cercenadas”; personas en cuyas familias existía casi el secreto de un pasado indígena, del que “nunca se hablaba, se ocultaba un poco, estaba mal visto”, explica la investigadora sobre lo que sucedía hasta no hace mucho. 

 



Detalles
 


En su caso, todo comenzó durante su maestría (especialización universitaria). La bioantropóloga rastreó los linajes paternos existentes en la población uruguaya: “Como si tomaras una fotografía y general y resulta que hay tantos ibéricos, tantos mediterráneos, tantos del norte de Europa, etc. Lo cual refleja las diferentes migraciones. Algunas más antiguas, otras más recientes...”. Ahí descubrió la escasez de los de origen indígena y quiso profundizar, aprovechando además que actualmente existen técnicas más avanzadas y es menos costoso investigarlo que hace algunos años, según cuenta.

Pero como cualquier otra investigación, también precisa de las aportaciones de otros expertos, sobre todo cuando su propósito es crear una base de datos sobre el cromosoma Y de otras poblaciones indígenas para poder hacer una reconstrucción demográfica de Uruguay en relación con otras poblaciones de la región o de América, para saber “si los linajes que estaban presentes hace 2.000 años siguen presentes, si hay continuidad...”. Es por ello que también está a la espera de unos datos de ADN antiguo –procedentes de restos prehistóricos– enviados a Dinamarca para su secuenciación. 

 



Aplicaciones médicas
 


El objetivo final es comprender e interpretar los procesos microevolutivos que han convertido a la población uruguaya en lo que es hoy, para caracterizarla y conocer también su relación con las que la originaron y con otras americanas. Una valiosa información social, histórica y científica incluso para otras cuestiones como el tratamiento de determinados tipos de cáncer asociados a mutaciones genéticas. 

Patricia Mut | “Ocultar la historia familiar indígena era común en Uruguay, estaba mal visto”

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