martes 17.09.2019

Las promesas olvidadas de Adro Vello, una joya arqueológica en O Carreiro

Al lado de la playa de O Carreiro se erige Adro Vello, un yacimiento arqueológico que pasó de ser el buque insignia de la arqueología gallega en los años 80 a convertirse en una parcela abandonada por las administraciones durante los últimos veinticinco años.

Estado que presentaba la necrópolis de O Carreiro en el año 2010
Estado que presentaba la necrópolis de O Carreiro en el año 2010

Al lado de la playa de O Carreiro se erige Adro Vello, un yacimiento arqueológico que pasó de ser el buque insignia de la arqueología gallega en los años 80 a convertirse en una parcela abandonada por las administraciones durante los últimos veinticinco años.
José Ignacio Carro Otero fue el encargado de comenzar a pulir esta joya en los años 80 y pudo comprobar la existencia de una villa de época romana destruida por un incendio a mediados del siglo IV, una necrópolis de finales del mismo siglo y una pequeña iglesia rectangular que podría datar de los siglos VI ó VII.
Los primeros descubrimientos pusieron de manifiesto una gran riqueza arqueológica en la zona. De hecho, todos los visitantes que acudían al yacimiento en los años 80 podían ver tendidos en el suelo los esqueletos descubiertos en unas excavaciones en las que los vecinos colaboraban de manera desinteresada para desenterrar la historia de ese lugar, que se encontraba oculta bajo las dunas.
Tras unos primeros años de muy buenos resultados y conscientes de que Adro Vello podría convertirse en un gran atractivo turístico por la cantidad de restos ocultos bajo la arena y por la complejidad del yacimiento, las administraciones, de manera inexplicable, empiezan a olvidarse de esta joya arqueológica.
Las últimas excavaciones datan de principios de los años 90 y desde ese momento todo han sido promesas que se han incumplido. Las únicas actuaciones que se han realizado en el yacimiento se han limitado a tareas de conservación o de limpieza, dejando crecer la maleza en muchas ocasiones hasta límites insospechados.
Adro Vello ha sido, sin lugar a dudas, uno de los temas más recurrentes en O Grove a nivel político. Muchos han sido los partidos que han reclamado en los últimos veinticinco años la recuperación del yacimiento e incluso algunas agrupaciones, como el BNG, han propuesto tapar los restos para evitar su deterioro, teniendo en cuenta que se encontraban a la intemperie y han sido castigados durante mucho tiempo por el mal tiempo, llegando incluso a pudrirse la madera que protegía las tumbas.
Sin embargo, la respuesta de las diferentes administraciones implicadas no ha sido la que podrían esperar los vecinos del lugar, que llevan años escuchando promesas que nunca se cumplen y viendo cómo se deja morir la historia de O Carreiro.
Desde la Xunta de Galicia anunciaron en más de una ocasión el inicio de nuevas excavaciones pero a día de hoy todavía no se ha llevado a cabo ninguna actuación en la zona.
Uno de los problemas fundamentales a la hora de retomar el trabajo iniciado por José Ignacio Carro se encuentra en el vial que atraviesa de lleno el yacimiento. Tanto la Diputación como el Concello anunciaron en infinidad de ocasiones la realización de un proyecto para desviar esa carretera pero a día de hoy el tráfico continúa atravesando la necrópolis y no se ha conseguido la cesión de los terrenos afectados.
El único paso que se ha dado ha sido el de incluir un vial alternativo en el PXOM, que está en trámites de aprobación, pero desde el BNG aseguran que tuvieron que recordar al equipo redactor hasta en tres ocasiones la importancia de incluir esta actuación en el documento urbanístico para que su petición fuese atendida.
Así las cosas, a día de hoy todos los turistas que llegan a O Grove tienen muy fácil llegar a O Carreiro, ya que unos grandes paneles anuncian desde la salida de la vía rápida la existencia de un yacimiento arqueológico en la zona y van conduciendo a los visitantes hasta Adro Vello.
Sin embargo, cuando llegan allí lo único que se encuentran es una parcela vallada con unos paneles informativos muy escuetos. Una zona que ha quedado abandonada pero que esconde una gran riqueza que los vecinos del lugar esperan que algún día pueda salir a la luz.
Carlos Prieto, que en su día formó parte del partido Independientes de O Grove, lamentó el estado en el que se encuentra la necrópolis y criticó los anuncios que recientemente han hecho la Diputación de Pontevedra y la Xunta de Galicia, que buscan que Adro Vello se convierta en un Bien de Interés Cultural.
Para este vecino de la localidad meca estas declaraciones de intenciones no son más que una “burla”, ya que considera que precisamente han sido las administraciones las que han llevado a este yacimiento a la situación de abandono en la que se encuentra en la actualidad.
Así, lamenta que nadie dé un paso al frente para realizar una actuación que permita desenterrar y conservar todos los restos que esconde Adro Vello, un yacimiento en el que hay elementos de diferentes épocas y que es un auténtico paraíso para los arqueólogos.
Además, la necrópolis de O Carreiro podría convertirse en un gran atractivo turístico si se llevan a cabo nuevas excavaciones y se ejecuta un plan para hacer el yacimiento accesible a los visitantes.
Sin embargo, por el momento lo único que hay en relación con Adro Vello por parte de las administraciones son promesas que los vecinos ya han dejado de creer y un gran abandono que hace que cada poco tiempo la maleza se vuelva a adueñar de una parcela que actualmente es inaccesible para el público y que para nada aparenta lo que realmente es: El buque insignia de la arqueología gallega que todavía está por redescubrir. n

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