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¿Y si los puertos de Arousa formaran parte de la “per loca maritima”?

El ingeniero vigués César M. González Crespán junto a la historiadora cambadesa Maribel Iglesias | m. ferrreirós

El rastro del Imperio Romano se puede seguir en la comarca de O Salnés mediante los yacimientos de A Lanzada, Adro Vello y Castro Alobre, pero quizás no es el periodo más estudiado. En Cambados han aparecido restos en las excavaciones de San Sadurniño y la realizada en la plaza de San Gregorio, en pleno centro urbano, antes de su reforma. Fragmentos de “tégulas” (teja) y de una ánfora insuficientes para abrir un museo, pero de relevancia, pues el material romano es infrecuente. De hecho, no existen evidencias de que hubiera un asentamiento en la capital del albariño, pero a la vista de estos hallazgos, tampoco es descartable. Precisamente este fin de semana, en el marco del festival “Albariño no Camiño”, el ingeniero vigués César M. González Crespán expuso una interesante teoría que situaría a la ría arousana y sus localidades en el itinerario de una de las principales vías de comunicación desplegadas por los romanos en Galicia: la vía XX o “per local maritima”, que unía Braga (Portugal) y Astorga.


Este amante de la astronomía y las humanidades lleva años defendiendo que cuatro tramos del emblemático camino discurrían por mar, contradiciendo el discurso histórico oficial de que iba bordeando la costa pontevedresa. Su primer argumento es una “traducción más ajustada del latín: Pasa por lugares (loca) marítimos, como son cabos, islas y puertos, y no próximos al mar. Si fuera costa, sería “ripa” (ribera) o incluso costa”, explica González. Sin embargo, destaca como irrefutable su método seguido para ubicarlo.


Enfoque matemático

El Itinerario de Antonino, el cual recopila las principales rutas del Imperio, incluye referencias toponímicas y de distancias, y la “per loca maritima” siempre se ha dibujado en el mapa en base a lugares como “Vicos Caporum” (Vigo) o “Ad Duos Pontes” (Pontevedra), pero el investigador vigués eligió las segundas, usando el Garmin, una herramienta que proporciona datos geográficos detallados, y todo cuadra. “Realizo un encaje matemático y puedo garantizar que las distancias se corresponden. Quienes han estudiado antes esta vías no tuvieron en consideración que son necesarias para la resolución e identificación de los lugares de una forma correcta. No se pueden obviar, borrar, y hacer conjeturas con los nombres”, expone. Asimismo señala que aparecen en “stadias”, una unidad de medición utilizada en navegación, topografía, geodesia y astronomía y utilizada en documentos históricos referentes a rutas marítimas del Imperio.


Hasta Catoira

Tomando todo esto en consideración, su teoría es que la vía salía de Braga, pero no iba por el interior si no que navegaba en la desembocadura del Miño (Aquis Celenis); pasaba por las Islas Cíes, donde sitúa él a “Vicos Caporum”, coincidiendo con el topónimo aún hoy existente del Cabo Vicos. Luego iba hacia A Lanzada (donde ubica “Ad Duos Pontes”), entrando en O Grove, que ”antiguamente era una isla, como constatan mapas de hace 400 años”, puntualiza, y remontaba la ría de Arousa y después el Ulla hasta las torres de Oeste, donde localiza un puerto que Antonino registraría como “Glandimiro”, y a partir del cual, precisamente deja de usar los estadios y emplea la “milia passuum”, una unidad de medición terrestre.


Este sería el resumen de los refuerzos más potentes de su teoría, pero su investigación, publicada en boletines de divulgación y presentada ante diferentes instituciones desde que la planteó, en 2017, recoge otras evidencias fruto del extenso estudio que ha realizado incluso de antiguos códices conservados en la biblioteca nacional de Francia, en Austria, Florencia... Además, el ingeniero vigués apela al sentido común: “Resulta lógico; el Imperio se sostenía por vías de comunicación marítima y esto ha pervivido hasta nuestros días. Recuerdo, hace 40 o 50 años, el desplazamiento de materiales de construcción en barco porque las rías baixas tienen esas características y la orografía del terreno hacía más fácil la comunicación por mar que por tierra. Para nuestros antiguos, la navegación tenía una importancia mayor de la que tiene hoy para nosotros, ahora tenemos autopistas, cuyo coste ha sido elevado”.


Restos arqueológicos

Y qué decir de los restos arqueológicos: la villa romana de Adro Vello o los resultados arrojados por las excavaciones de A Lanzada, como un relevante centro comercial internacional, o la enorme concentración de anclas líticas halladas en el entorno del Cabo de Vicos, como apunta González. Sin olvidar que, según la tradición, los restos del Apóstol entraron por la ría arousana.

¿Y si los puertos de Arousa formaran parte de la “per loca maritima”?

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