viernes 27/11/20

La subida de aranceles de EEUU daría ventaja a sus rivales, pero Rías Baixas, “confía” en la mediación de la UE

El Consello pide “calma” y expresa su malestar porque, una vez más, el sector está en la diana de un conflicto ajeno 
Un operario mueve cajas de botellas en una bodega de Rías Baixas | g. salgado
Un operario mueve cajas de botellas en una bodega de Rías Baixas | g. salgado

El sector de la Denominación de Origen Rías Baixas está preocupado ante el anuncio de la administración Trump de subir un 25 % los aranceles sobre el vino español, entre otros productos, por el efecto que puedan tener en las ventas. Sobre todo respecto a la ventaja que daría a sus competidores directos, como Italia. Estados Unidos es su principal cliente extranjero y el Consello Regulador, aún siendo muy crítico con que el sector agroalimentario español sea víctima colateral de un conflicto surgido en un sector ajeno, como es el aeroespacial, apela a la “calma” y “confía” en que la negociación prevista entre Estados Unidos y la Unión Europea evite la aplicación de esta medida. 

Un cliente de nivel medio-alto
En ese hipotético escenario, las bodegas se verían obligadas a subir su precio que, teniendo en cuenta datos de 2018, está en una media de 5,70 euros el litro frente a los 5,54 euros de otros mercados internacionales. Pero su director general, Ramón Huidobro, pide “ser optimistas” y “no alarmistas”, a la espera de que salga la lista definitiva con los productos y el resultado de la negociación. Ahora, si tiene que ponerse en el peor de los escenarios, considera que la actitud del consumidor no va a cambiar: “No va a dejar de consumir ni nosotros vamos a dejar de vender”. Y es que un incremento del precio no frenaría a los clientes con un poder adquisitivo medio-alto, que es su público objetivo. De hecho, en su opinión, los más perjudicados podrían ser los vinos de precios más bajos y los propios ciudadanos estadounidenses, porque “les estaría imponiendo un sobrecoste de un 25 %”, añadió. 

Lo que “sí es preocupante” para Rías Baixas, es que las represalias comerciales no afectan a países competidores directos como Italia o Portugal y “jugarían con una ventaja competitiva de un 25 % por debajo de nuestro precio de entrada”, explicó. Y Estados Unidos es su principal comprador extranjero (en 2018 le vendió 2,3 millones de los casi 7 exportados), pero no solo es importante cuantitativamente y en valor, también por el “prestigio” que otorga tener presencia en el país ya que “te abre las puertas a otros mercados”.

Con todo, el director general reiteró una y otra vez que “confía” en el “trabajo duro” de los funcionarios de la UE y del Estado español; de que “impere la sensatez” y no llegue a nada. En concreto, tiene puestas sus esperanzas en la negociación prevista para el día 14 entre la administración europea y la americana. De hecho, el Consello Regulador está en permanente contacto con la administración en Bruselas, Comercio Exterior de España y entidades del gremio, como la Federación Española del Vino (FEV), entre otros. 

En opinión de Huidobro, las pretensiones del gobierno de Trump tienen por único objetivo “hacer daño” porque “nada tiene que ver” el sector agroalimentario con el aeroespacial. Recordó que no es la primera vez que es víctima colateral del conflicto generado en un sector ajeno. Ya sucedió antes con China y Rusia y se mostró especialmente molesto de que “siempre se vaya a por la parte más débil de la cadena: los productores y los transformadores agrarios. Ya está bien”. En este caso, Estados Unidos pretende compensar con una subida de aranceles los subsidios ilegales concedidos por España, Alemania, Francia y Reino Unido y otros países europeos a Airbus en detrimento de su competidora americana Boeing, como ha estipulado la Organización Mundial del Comercio (OMC). 
El ente cifra el perjuicio en más de 7.000 millones porque concedieron financiación a un tipo de interés más bajo que el de mercado, con lo que la compañía desarrolló algunos de sus modelos más avanzados. Sin embargo, la subida de aranceles a este sector solo sería del 10%, mientras que para el vino sin gas (los espumosos quedan fuera); de menos de un 14 % de graduación alcohólica y envases de menos de dos litros, sería del 25 %. Y también para el queso, el aceite de oliva... Otros productos de estos países recogidos en la lista provisional.

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