El traspaso de la Alcaldía, una costumbre política muy cambadesa

El traspaso de la Alcaldía, una costumbre política muy cambadesa
Imagen de 2015 cuando Fátima Abal recibió el primer bastón de mando casi por sorpresa y acabó con la hegemonía del PP | d.a.

El traspaso de la Alcaldía no es una “rara avis” en la política cambadesa. Antes de Fátima Abal casi parecía una costumbre en el partido que más tiempo ha gobernado en democracia: el PP. De los seis alcaldes que ha tenido Cambados en esta etapa de libertades, cuatro dejaron el mandato a medias. Primero los populares Antonio Pillado, Santiago Tirado y José Manuel Cores Tourís y ahora la socialista.


Se decía que los conservadores seguían esta estrategia de traspasar el bastón de mando un tiempo prudencial antes de las siguientes elecciones para que el segundo se bregara, cual maestro y su pupilo, en las lides de la política local y de hecho, varias de esta maniobras se realizaron con un año de antelación. Y lo cierto es que obtuvieron resultados positivos pues así se encadenaron años de mayorías absolutas.


El primero

Primero fue Antonio Pillado Moreno, investido en 1987 y que dejaba el puesto tres años más tarde en manos de Santiago Tirado. Las crónicas de la época hablan de problemas de salud del abogado, que después ostentó el cargo de conselleiro de Xustiza de la Xunta. La transición fue amable, su sucesor era concejal y su mano derecha y se mantuvo como alcalde accidental desde abril de 1989 y luego fue elegido en las urnas en las elecciones de 1990 por mayoría. Casualidad o no, también fue en abril, pero de 1998, cuando él renunciaba a presidir el plenario, pero se quedaba como concejal y regresaba a su puesto como maestro en Vilanova de Arousa.


Dejó el bastón de mando a otro bregado edil, José Manuel Cores Tourís. Por fechas, era el momento del ya acostumbrado traspaso de los populares, aunque las malas lenguas siempre señalaron el juicio en ciernes por la denuncia de una funcionaria municipal por presuntos delitos de coacciones. Este tuvo lugar en octubre, siete meses después del traspaso, y según la sentencia de la Audiencia de Pontevedra, el cambadés fue condenado únicamente por un delito de desobediencia a una multa de 3.000 pesetas y a seis meses de inhabilitación para la Alcaldía, pero ya no ostentaba el cargo. No obstante, su carrera política no cesó ahí: ocupó un cargo en Vivenda de la Xunta y fue gerente del Consorcio de Bombeiros do Salnés. No fue el único regidor cambadés que pasó por los tribunales. El popular Luis Aragunde tuvo que declarar por una denuncia del PSOE por presuntos pagos irregulares a trabajadores. La propia Fátima Abal se enfrentó a un cúmulo de denuncias por su gestión del mando de la Policía Local y una obra en la casa de sus padres. Sin embargo, ambos quedaron exonerados.


El que más duró

Cores Tourís fue el sucesor que más tiempo duró –11 años– y en su caso la marcha se debió a un ascenso en su carrera política con su nombramiento como delegado territorial de la Xunta en Pontevedra. Su renuncia se producía en 2009, el mismo día de abril y a la misma hora a la que había recogido el testigo. Fue un pleno emotivo, como señalan las crónicas del momento. En su caso era un adiós de la política municipal. El mando quedó en manos de Luis Aragunde que en 2011 se hizo con el cargo por derecho propio en las urnas y con una mayoría absoluta histórica que perdió en 2015 frente al cuartipartito y que ya no fue capaz de remontar ni en 2019, con el bipartito. Ahora, por primera vez el PSOE sigue este camino y el concejal de Obras, Samuel Lago, será investido alcalde mañana, a menos de año y medio de las municipales. La diferencia con los conservadores es que tiene un gobierno de minoría y ha tenido que trabajar los apoyos de sus socios de gobierno (Somos) y del BNG.


La experiencia de Lago

Es la mano derecha de Fátima Abal desde su llegada a Cambados desde Muxía, donde ya ejerció como edil de Urbanismo. De hecho, la socialista se deshizo en halagos sobre sus cualidades y capacidades en su discurso de despedida. Se marcha por temas de salud y para iniciar una nueva etapa profesional, aunque seguirá como concejala.


De todos modos, estos traspasos no solo se han dado en Cambados. Otros similares se produjeron en Caldas, con la entrega de José María Tobío a Juan Manuel Rey (aún alcalde hoy) en 2006 y en 2020, en Moraña, cuando Luisa Piñeiro ascendió a delegada de la Xunta y dejó a José Cela, aunque duró unos meses porque fue condenada por prevaricación y fraude en las obras de un campo de fútbol.


Y entre los más controvertidos está el del socialista vilagarciano Enrique León. No estuvo ni un mes en el cargo y hasta le echó un pulso a su partido pero la Junta Electoral indicó que había incompatibilidad porque estaba en la reserva como funcionario de la Policía Nacional. Pero más polémico fue aún cuando el sanxenxino Gonzalo Pita, de SAL, entregó el bastón de mando a otro partido, el PP, tras deshacerse un tripartito histórico en la villa por romper años y años de hegemonía popular.

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