Termina 2024 y empieza 2025 y es el momento de hacer balance. En estos tiempos de ruido y furia es imprescindible pararse a reflexionar sobre que hemos hecho, hacia donde vamos y también, por supuesto, lo que nos queda por hacer.
Es bueno, hasta terapéutico, recordar algunas de estas cuestiones mientras el ruido de algunas portadas, togas, puñetas y voces autorizadas del empresariado se eleva para tratar de derribar al Gobierno, sea como sea, (Aznar lo ha dicho: “el que pueda hacer que haga”) bordeando los límites del sistema democrático.
Los cambios para mejor con que nos va a recibir 2025 son notables. Los que usan la autopista tendrán una rebaja de hasta el 75% de los peajes en la AP-9 (la que el PP prorrogó hasta 2048) y que también se extenderán ahora a la AP-53, beneficiando así por primera vez en la historia, a los vecinos de la comarca del Deza.
Además, el Gobierno continuará avanzando hacia la gratuidad. Mientras tanto, las dos autopistas competencia de la Xunta de Galicia (léase la del Val Miñor en nuestra provincia) seguirán con unas bonificaciones ridículas (ridículas porque en lugar de beneficiar a los usuarios recurrentes, o sea a los vecinos de la zona que se desplazan para trabajar, se ha optado por adornos florales, como bonificar a las familias numerosas con independencia de donde residan).
Los que cobran una pensión contributiva tendrán una subida de un 2,8% (es un hecho que las pensiones han subido con Pedro Sánchez 15 veces más de lo que habrían subido con Rajoy). Y las personas que perciben una no contributiva dispondrán de una actualización del 9% (con el PP sería 0%). Ese mismo 9% se aplicarán a los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital, que es la verdadera apuesta de este Gobierno por la integración social de quienes carecen de recursos.
Los que trabajamos en España, vamos camino de los 21,5 millones de personas, récord histórico absoluto, podemos tener la certeza de que el Salario Mínimo Interprofesional seguirá creciendo, llegando casi a los 1.200 euros al mes. Y que la jornada, más pronto que tarde, se reducirá para facilitar la conciliación personal y laboral. Sabemos también que el paro se seguirá reduciendo, pese a los agoreros, en un marco laboral marcado por aquella Reforma Laboral que, como tantas cosas, fue denostada por los mismos que hoy callan sus vergüenzas.
Quienes viajen en tren seguirán disponiendo de abonos gratis, con el PP habría cero descuentos, y quienes utilicen el autobús interurbano o urbano dispondrán de un 30% que financia el Gobierno de España. Y ello sin olvidar que el último informe de la ONG Transport & Environment sitúa a Renfe como la tercera compañía más puntual de Europa solo por detrás de una empresa suiza y otra belga, aunque en las noticias parezca otra cosa. No olvidemos tampoco que los autobuses de Galicia, competencia estrictamente autonómica, llegan casi siempre tarde o, incluso, no aparecen o no paran, dejando a la gente “tirada” en las paradas, aunque es verdad que este tipo de noticias son invisibles.
Quienes vivan de alquiler y pasan por dificultades que recuerden que este año tampoco podrán desahuciarlos si están en situación de vulnerabilidad y que si no hay topes al alquiler es porque la Xunta pone todas las zancadillas posibles. Si eres menor de 35 años, recuerda que hay un bono alquiler joven de 250 euros/mes. Y que si todavía no lo estás cobrando es porque las cosas en San Caetano van tan despacio como siempre.
Ten en cuenta que en cuanto se acaben los fondos estatales se acabará la ayuda porque no puedes contar con un solo euro salido directamente del presupuesto autonómico, a pesar de tener las competencias. Y con quienes aspiran a una vivienda social solo puedo disculparme porque el Gobierno de España debería haber dado el paso de promover vivienda pública directamente hace ya tiempo; esperar a que la administración competente, la Xunta, lo hiciese ha sido un grave error.
Ya que la derecha ofrece siempre su muestrario engañoso de bajadas de impuestos (todos sabemos para quién) como reclamo electoral, es bueno que se sepa qué se hace con los impuestos que pagamos entre todos. Porque todo este paquete de medidas supone un desembolso de muchos miles de millones de euros que salen de los Presupuestos Generales del Estado.
En cuanto a España, hay que reconocer que le sienta francamente bien este gobierno progresista. The Economist, la “biblia” liberal que lee la gente de negocios dice que en 2024 hemos sido la economía más competitiva del mundo. Y supongo que podemos compartir que la inflación, que afectó a hogares y a empresas tras la pandemia y la guerra de Ucrania ha aflojado el paso.
Estos días un periódico informaba de que se desploma la venta de placas solares para autoconsumo porque el precio de la luz se ha reducido. Otro medio, éste digital, demostraba que el mercado eléctrico español es el más estable de Europa gracias a “inventos” de este Gobierno como la “excepción ibérica” (aquella a la que los agoreros llamaron “timo ibérico”). Por si fuera poco, somos una referencia también en generación eléctrica a partir de renovables.
Y con todo, podemos dar por cierto que en 2025 algunos, siempre los mismos, seguirán negando la mayor y enfangando al Gobierno que ha logrado todos estos hechos cuantificables y objetivos, mientras por nuestro país iban desfilando una erupción volcánica, una pandemia, una guerra en Ucrania, una dana… pero ni siquiera las falsas noticias-basura de alguna prensa utilizadas por los de siempre podrán emborronar la realidad de un país que mejora y avanza. Pues eso, feliz 2025.