domingo 13.10.2019

La cantante Bad Gyal no quiere “ser un modelo” pero no puede “evitarlo”

Con su estilo y personalidad arrolladora que ha conseguido traspasar fronteras, la cantante española Bad Gyal dice, inmersa en su primera gira por Asia, que no le gusta ser un modelo a seguir “pero no puede evitar” influir en los jóvenes.

La cantante Bad Gyal no quiere “ser un modelo” pero no puede “evitarlo”


Alba Farelo (Vilassar de Mar, Barcelona, 1997), más conocida bajo su nombre artístico Bad Gyal, manifiesta a Efe que forma parte de una “generación de artistas que han roto mil clichés” en la industria musical, que “como todas las modas” acaba por absorber.
“Lo que empieza con naturalidad con unos cuantos artistas, lo que aporta uno u otro, ahora ha empezado a ser moda y cliché. Yo voy por Barcelona y veo chavalas que son mi clon (...) a mi no me gusta ser un modelo a seguir, pero no puedo evitarlo, es parte de mi trabajo, si llego a tanta gente al final influyo”, comenta a sus 21 años.
La “jefa”, como ella se define, comprueba, mientras fuma pitillo tras pitillo, todos los altavoces y detalles previos al concierto que ofreció la noche del miércoles en Bangkok, la tercera etapa de su debut asiático en el que se incluye China, Corea del Sur y Japón.
Gracias a un estilo urbano basado en ritmos como el dancehall, el dembow, el trap o el reguetón, en menos de tres años la cantante ha pasado de trabajos de poca monta y colgar su música en Youtube a dormir en hoteles de lujo y recorrer el mundo con sus canciones.
El público “se vuelve loco” y se contagia rápido “cuando llega alguien con mi energía” evoca sobre su conciertos en Hong Kong y Shenzhen.
“Soy la misma persona. Yo he empezado de cero y como cualquiera de mi edad en mi país tenía una vida muy diferente a la que llevo ahora”, recuerda.
“Sé de donde vengo, todo lo que tuve que hacer, compaginar trabajos y música, para financiar mi carrera. Esa época de tener que entregarme tan a fondo me hace valorar (lo que tengo) muchísimo más”, declara al asegurar sentirse “bless” (bendecida).
Con letras que buscar empoderar a la mujer a la par que contonea sus caderas y enseña cacha sobre el escenario, su vida ha dado un vuelco desde que colgó sus primeros temas en internet.
“Sé que mi éxito es real (...) llegar a este punto, viajar por todo el mundo siendo una artista independiente, sin una compañía detrás, para mi eso es muy importante”.
Su música, reconoce, supone un cambio entre la generación “millennial” y las anteriores.
Esta generación “quizás no somos los mejores cantantes, no salimos de un conservatorio, pero aportamos cosas frescas muy nuevas y que las otras (generaciones) no entienden”, subraya al remarcar que “no merece la pena perder el tiempo” con sus “hater” o personas que la critican en las redes sociales, donde ella es muy activa.
Aunque admite sin tapujos que algunas violaciones de su imagen o intimidad vividas ahora en las redes la hubieran “destrozado” de suceder al principio de su carrera al no saber como “gestionarlo”.
Hoy día una mujer segura y con éxito, se sitió “incomprendida” durante su juventud en el pueblo al “vivir sola” su pasión por el tipo de música que le ha aupado a la fama.
“(Todavía) no lo he conseguido todo. Vais a ver mucho más de mi, me vais a ver mucho más lejos”, augura con la confianza de alguien que se marca como objetivo “comerse el mundo”.

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