lunes 20.01.2020

Las bateeiras pierden peso en Arousa con 835 trabajadoras menos en el último lustro

Un estudio del GALP detecta problemas como la conciliación o prejuicios sobre las condiciones y el tipo de trabajo  
Barcos surcan la ría de Arousa entre bateas en una jornada de trabajo de cultivo del mejillón | gonzalo salgado
Barcos surcan la ría de Arousa entre bateas en una jornada de trabajo de cultivo del mejillón | gonzalo salgado

Un reciente estudio del GALP y la Asociación de Mulleres do Mar de Arousa ha puesto de manifiesto la percepción de las propias trabajadoras de que cada vez hay menos bateeiras y así lo respaldan los datos. Es cierto que el número de personas dedicadas al cultivo del mejillón ha descendido en la ría arousana, pasando de las 4.947 de hace casi una década a las 3.890 reflejadas en la última encuesta de ocupación en el sector de la pesca gallega, Ocupesca. Sin embargo, el abandono es más acusado en el género femenino. Mientras que en el masculino no se ha bajado de las 3.000; ellas pasaron de ser 1.059 y 1.520 en 2011 y 2013, respectivamente, a las 685 contabilizadas en 2017. El descenso más acusado se ha dado en el último lustro: un total de 835 bateeiras han desaparecido del listado. 

¿Por la dureza del trabajo?
Para elaborar este informe no solo se realizaron encuestas entre las diferentes organizaciones de productores, también se organizó un grupo de trabajo con trabajadoras del sector de diferentes perfiles. Fueron ellas quienes señalaron que “hai menos mulleres saíndo ao mar” de unos años para aquí. Pero la ausencia en estos puestos “non é percibida porque existan dificultades ou diferenzas nas contratacións de homes e mulleres, senón porque son as propias mulleres as que non se presentan ao traballo”, señala el estudio. Y la explicación posible, señala el mismo documento, puede ser porque las condiciones de trabajo “son duras xunto co imaxinario colectivo de que ir ás bateas ‘é un traballo de homes’” y esto “botaría para atrás ás mulleres á hora de interesarse” por estos puestos. 

Las propias participantes indicaron que en está época sucede que, normalmente, los propietarios de bateas “contratan a outras persoas” y, en general son hombres. Sin embargo, también destacaron que con la introducción de maquinaria, “a dureza física que supón o traballo reduciuse bastante” y se trataba de un grupo de cinco mujeres entre las que había bateeiras con larga experiencia. 

Cuesta ceder algunas tareas
No obstante, también se puso de manifiesto la “sensación” de que algunos hombres se reservan la parte más dura del trabajo porque “para eles sería vergonzoso deixar que elas se ocupasen destas tarefas” y “cústalles ceder algúns espazos considerados tradicionalmente masculinos, como a tripulación dun barco”. 

Con todo, respecto a la titularidad de las bateas, muchas mujeres de la ría las tienen a su nombre o en copropiedad con su pareja y se percibe un aumento de las mujeres en los puestos directivos de las asociaciones en las que, indicaron, cuando se presentan a las elecciones no se detecta distinción por su sexo a la hora de elegirlas. No obstante, sigue sin haber muchas, señala el estudio, por uno de los principales problemas que tenemos como sociedad: la conciliación de la vida laboral y familiar, una carga que siguen asumiendo ellas en mayor medida.  De hecho, es un tema que preocupa y en el informe se recoge la petición de dotar a los territorios de más servicios relacionados con los cuidados en la infancia y a mayores y dependientes. 

Presencia en organizaciones
Según la última Ocupesca, de hace dos años, las mujeres suponen un 17,6% de la población activa de bateeiros, aunque algunas organizaciones registran porcentajes mayores. Por ejemplo, de las que respondieron a la encuesta realizada para este estudio, la Asociación de Mexilloeiros isleños San Esteban (AMI) es de las que más, porque un 44,7 % de sus 112 socios son féminas. Le siguen Virxe do Carme de Abanqueiro, con 17 de 41; Aspromeri de Rianxo, con un 38 % (79 de 204 miembros); en Amegrove, el porcentaje es del 35 % (81 de 231) y en San Saturnino de Cambados del 26 % (17 de  63).

Con todo, faltan otras organizaciones que operan en la Ría de Arousa donde, según los últimos datos, trabajan 3.890 bateeiros, una de las cifras más bajas de los últimos años. De hecho, hay 1.057 menos que en 2011.

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