viernes 20.09.2019

Disfraces, música y mucha agua para calmar la sed de diversión en Vilagarcía

   Disfraces, música y mucha agua para calmar la sed de diversión en Vilagarcía

Chubasqueros, biquinis y bañadores fueron ayer tendencia urbana en Vilagarcía porque la ocasión lo merecía. No faltaron las camisetas con distintos mensajes haciendo referencia al líquido elemento y que ya son todo un clásico en la cita ni tampoco los disfraces de jeques árabes, marineros o batwoman bailarinas. Y es que el sentido del humor y la música en los distintos puntos neurálgicos como A Baldosa, Méndez Núñez y O Castro sirvieron de escenario para actuaciones como la de Fredy Mercury.

Lo cierto es que, una vez más, el poder de la gente fue lo que caracterizó el éxito de la Festa da Auga, este año con el punto de mira en el blindaje de la Praza de Galicia, que no sufrió ningún tipo de contratiempo. Los “aspersores” colocados de forma estratégica en el centro neurálgico no echaban demasiada agua, pero para eso estaban los efectivos de Protección Civil subidos a los andamios con agua a raudales salida de sus mangueras.


Y es que la sed de diversión era ayer imparable en la capital arousana. Desde el momento en que San Roque entró en la capilla los balcones de las principales calles de la “zona húmida” soltaron litros y litros de agua para atender a los sedientos de “aquí no llega”. Llegó, y llegó a rincones inusitados con una banda sonora promovida por los locales hosteleros que se extendió hasta bien entrada la tarde.

Cabe recordar que la Festa da Auga nació de forma espontánea y que es la gente de todas las edades la que, aún a día de hoy, mantiene esa esencia campechana desde las doce del mediodía. Ayer familias y grupos de amigos llegados desde distintos puntos de la comarca disfrutaron de la cita, incluso de fuera de Galicia.

Este ritual surgió en la década de los ochenta, en un día de San Roque cuando debido a las elevadas temperaturas, a los vecinos que observaban la procesión en honor a este santo se les ocurrió la brillante idea de propiciar una jornada de lo más refrescante, todo con el objeto de llevar lo mejor posible el sofoco.


Y, en la actualidad, no solamente los más jóvenes y entusiastas disfrutan de esta particular guerra de cubos, también los más entrados en años y trajeados y, en definitiva, todo aquel viandante que ose atravesar la denominada “zona húmeda”.


La cita se ganó a pulso su reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional, sello que revalida cada año.

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