domingo 18.08.2019

Los Duendes se despiden de sus fans con un concierto especial

Tras cantar con Julio Iglesias o Rocío Jurado, la formación echa el cierre a una carrera de cincuenta años
Alfonso Galbán y Álex Iglesias, de Los Duendes, con Sonia Outón | mónica ferreirós
Alfonso Galbán y Álex Iglesias, de Los Duendes, con Sonia Outón | mónica ferreirós
En una época de eclosión musical en todo el mundo, también en Vilagarcía, Los Duendes contaban por cientos sus seguidores y hacían giras por todo el mundo. Compartían escenario con Julio Iglesias, Rocío Jurado o Peré, entre otros, pero su mayor éxito fue conseguir ser profetas en su tierra. Han pasado más de cincuenta años (“cincuenta y uno”, apostilla Alfonso Galbán, uno de los fundadores de la formación) y ha llegado la hora del adiós. Saber bajarse “con dignidad” del escenario no es una misión fácil para los amantes de la música, pero Los Duendes son fieles a la victoria de la retirada a tiempo.

Y un momento tan importante requiere de una ocasión especial. Los Duendes se despiden por todo lo alto con un concierto muy especial que tendrá lugar esta noche en el Auditorio Municipal. Mantiene la filosofía de compartir escenario, y se rodearán de amigos y músicos locales. Galbán, Jimmy Rosales, Álex Iglesias, Alberto Estévez y Alan Prol, miembros originales de Los Duendes, estarán acompañados por Andrés Lobato, José Luis Sanz y Álvaro Cardalda, nuevas incorporaciones, por las voces del trío femenino de Siete Setenta, Paty Elena y Diana. Presentes estarán, aunque como público, otros miembros del grupo que llevan tiempo sin afinar los instrumentos ni las cuerdas vocales. Y en el recuerdo siempre Manolo Lasa, Pepe Xanote, Manolo Reboredo y Ramón Tubío..

Entrada gratuita
Son muchas las anécdotas que Los Duendes guardan en sus retinas, como aquel viaje a Argelia en el que casi acaban sin blanca porque les pilló un Golpe de Estado. El concierto, que comenzará a las 22 horas en el Auditorio, incluye la proyección de imágenes antiguas sobre la trayectoria de un grupo que forma parte de la historia de Vilagarcía. Para asistir, no es necesaria entrada ni invitación.

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