jueves 28/1/21

Galicia investiga la biología del “cogombro de mar” con el objetivo de mejorar su gestión pesquera

Un proyecto del CIMA reveló parámetros como la talla, el ciclo de reproducción y la genética poblacional en distintas zonas
El tamaño del pepino de mar cambia rápidamente porque es un animal que se contrae | Consellería do mar
El tamaño del pepino de mar cambia rápidamente porque es un animal que se contrae | Consellería do mar

Si nos referimos a su nombre científico, la holoturia quizás no nos suene demasiado, pero si hablamos del carallo o pepino de mar, empieza a ser una especie cada vez más conocida en las rías gallegas. Se trata de una clase de los equinodermos de cuerpo alargado y blando y que vive en los fondos de los mares de todo el mundo. Además, la holoturia se ha convertido en un alimento de gran valor que puede encontrarse en las costas de Galicia.

Para conocer más datos sobre esta especie que todavía es bastante desconocida, desde el Centro de Investigacións Mariñas (CIMA), ubicado en Vilanova de Arousa, y dependiente de la Consellería do Mar, se ha realizado un importante proyecto pionero de investigación científica mediante el cual se han hecho grandes descubrimientos sobre el pepino de mar y sus peculiaridades.

Desde este centro, el investigador y licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Fernando Manuel Febrero Mayor, lleva tres años al frente del proyecto: “Estudio de la biología, status poblacional y diversidad genética de la holoturia (Holothuria forskali) en la Ría de Vigo”. En colaboración con la Estación de Ciencias Mariñas Ecimat de la Universidad de Vigo y la patronal conservera Anfaco, se busca adquirir y ofrecer información sobre los parámetros biológicos más relevantes sobre esta especie en las costas gallegas, así como proporcionar herramientas de gestión pesqueras para conocer el estado del recurso, como su crecimiento, su ciclo reproductivo o las condiciones genéticas de las poblaciones en diferentes zonas.

La holoturia era una especie prácticamente desconocida en Galicia hasta el año 2015 cuando empezó a explotarse en la zona de Cangas, siendo la Cofradía que más kilos capturó, llegando en un año a las 18 toneladas extraídas. Sin embargo, poco o nada se sabía entonces de su biología. Ahí comienza la función del CIMA, que inició el estudio para conocer cual debe ser su talla comercial, la época de reproducción y si existían diferencias genéticas de la holoturia en toda Galicia.

Para ello, explica el investigador Fernando Febrero, “se sacaron muestras en diferentes zonas de estudio de toda la costa gallega, desde A Guarda hasta Ribadeo y en el aspecto genético se pudo comprobar que no había diferencias entre los ejemplares”, ésta es una cuestión de especial relevancia ya que “en caso de repoblación, se pueden coger ejemplares de cualquier lugar”, destaca Febrero Mayor.

Otro de los aspectos que se buscaban con este proyecto de investigación desde el punto de vista de la biología, era saber a que talla o peso esta especie empezaba a reproducirse.

Talla comercial

Saber su tamaño real no es una tarea sencilla, ya que la holoturia es un animal que se contrae muy fácilmente y puede reducirse incluso 10 centímetros, por lo que los investigadores buscaron una opción que pudiera servir a los pescadores que trabajan con el cogombro de mar y llegaron a la conclusión de que el peso de esta especie suele mantenerse y que existe una relación entre su peso y el volumen de agua que desplazan cuando se meten en un matraz.

Con todos los parámetros y siguiendo los índices L50 y L90, que indican el porcentaje de población madura que puede reproducirse, se vio que la talla del 50 % de madurez era de unos 15 centímetros y en el 90 % llegaba a los 18 centímetros, mientras que su peso, en los primeros es de 93 gramos y de 123 en los mas maduros. Con esto, el estudio propone establecer como talla legal para su extracción y comercialización el mínimo de 125 gramos o 20 centímetros de longitud. Este tallaje se calculó en función de la información obtenida con los ejemplares del banco de Cangas, sin embargo, se registraron diferencias en el peso medio en los individuos de Toralla, por lo que habrá que determinar si el peso legal podría variar de una zona a otra.

Reproducción invernal

En cuando a la reproducción de la holoturia, se comprobó que se trata de una especie que va en contra de lo que se conoce como fotoperíodo, por lo que en las temporadas de más luz y calor en el agua, la población está en reposo y se reproducen cuando las aguas están mas frías y hay menos luz. “Se propone la veda de noviembre a febrero, según el estudio de los estados gonadales, desde septiembre los óvulos empiezan a estar maduros y se vacían a partir del mes de febrero”, explica Fernando Febrero. Este análisis gonadal es también una guía visual para que los pescadores puedan saber el comportamiento del carallo de mar y gestionar sus capturas y vedas.

Sobre la diferenciación entre machos y hembras, no se puede comparar atendiendo a su morfología externa y es necesario la observación macroscópica de las gónadas, el tamaño y su coloración, naranja más intenso en las hembras, es lo que permite identificar el sexo.

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