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Javier Cercas: “La literatura es un placer, como el sexo. Cuando alguien me dice que no le gusta leer le doy el pésame”

Javier Cercas con su última novela en una visita anterior a Galicia

ESCRITOR Y GANADOR DEL PREMIO PLANETA


Hacerle una entrevista a Javier Cercas es como charlar con un amigo sobre el mundo, sobre libros y sobre la vida delante de un café humeante. Ganador del Premio Planeta y definido por Vargas Llosa como el mejor escritor español actual Cercas pisará hoy Vilagarcía por primera vez para participar en las “Conversas ao solpor” con Ángela Banzas y Emma Pedreira dentro de la programación de “Cidade de libro” en donde hablará de su trayectoria y –sobre todo– de su último libro “El castillo de Barbazul”.


Está claro que no hay un solo Javier Cercas porque nada tiene que ver la novela “Soldados de Salamina” de sus principios con –por ejemplo– la trilogía de “Terra Alta”... ¿Qué lo lleva a cambiar de género?

Yo intento encontrar tanto los escritores como las personas que hay en mí. No somos uno, sino que somos multitud. Creo que un escritor tiene que estar en permanente estado de experimentación y buscando cosas nuevas. Yo sé quien soy, pero intento evolucionar con el tiempo. Estas últimas novelas, la trilogía, sé que se han leído como novelas policíacas, pero lo cierto es que desde mi primer libro todas han sido de ese género porque en todas había un enigma y alguien que debía descifrarlo. En el momento en que un escritor se repite o se convierte en imitador de sí mismo está muerto. Ya pueden darle 25 premios, que está muerto.


Su última novela “El castillo de Barbazul” es el final de la trilogía de “Terra Alta” en el que el protagonista es el mosso de esquadra Melchor Marín. ¿Fue concebida esta historia como una saga desde el minuto uno?

Yo escribí “Terra Alta” con el deseo de reinventarme y de rebelarme contra mí mismo. Cuando la terminé sentí algo que nunca había sentido y que creo que nunca volveré a sentir. Sentí que sí, que era una novela autónoma, pero que debía formar parte de un proyecto más largo. Por eso antes que saga prefiero hablar de un libro en tres partes.


¿Tuvo algo que ver el personaje protagonista en esa decisión?

Toda. Yo me enamoré del personaje, no quise desprenderme de él y sentí que su vida no había terminado aún.


En esta novela trata un tema que siempre ha estado ahí, pero del que no se ha empezado a hablar hasta hace poco a nivel público como son los abusos y agresiones sexuales. ¿Por qué este tema y por qué ahora?

Pues no tengo ni idea. Yo no fui a buscar este tema, sino que fue el tema el que me vino a buscar a mí. Es un hecho que desde que el mundo es mundo la mitad de la humanidad ha tenido sometida a la otra mitad. Ya Aristóteles escribió en “La Política” que las mujeres eran inferiores a los hombres y lo escribió porque era algo que en todas las épocas se pensaba. Las agresiones sexuales son consecuencia de esa mentalidad. Por fin en los últimos años en España nos hemos dado cuenta de que esto no puede ser... El asunto sale en los medios y forma parte de nuestra realidad. Y ante esto un escritor no vive en Marte, sino que vive en esa realidad. En todo caso no es un tema que se aborde solo en este tercer volumen, sino que está presente desde la primera página de “Terra Alta”, solo que en el último libro se ve más claro.


Es un tema delicado, en todo caso...

Yo he tratado tantos temas delicados, que me da igual. Un escritor no se puede estar preguntando todo el tiempo si debe hacer una cosa o no. El que lo hace no es escritor. Yo como persona soy razonablemente cobarde, pero como escritor eso no me lo puedo permitir. De hecho hay que jugársela en cada palabra, en cada frase y en cada libro. Mi obligación es ser fiel a mis obsesiones y cuando un tema te pide que vayas a por él tienes que ir a por él.


En la novela también habla de venganza, de justicia...

Yo creo que, de hecho, ese es el tema central de esta trilogía. ¿Es legítimo tomarse la justicia por la mano? Es un tema eterno, complejísimo... Está claro que quien no respeta las formas de la justicia no respeta la justicia, pero eso ocurre en la vida real, en la literatura y en la ficción la cosa es distinta. Lo que hace la ficción es poner en cuestión nuestras certezas más arraigadas, sacarnos de nuestras casillas, obligarnos a comprender e incluso a empatizar con personas que rechazaríamos en la vida real.


No sé si porque el sueño de Melchor Marín es ser bibliotecario, pero en la novela hay muchos libros dentro del propio libro. En él se leen cosas como “la mitad de un libro la pone el autor; la otra mitad la pones tú”...

El mejor elogio que me han hecho nunca es que soy un escritor que respeta al lector. La frase que has citado es una de las pocas verdades absolutas que yo conozco. Una novela es una partitura y es el lector el que la interpreta. En eso consiste la magia de la literatura. El protagonista no es el autor, sino el lector, dado que cada uno termina el libro a su manera. Yo no tengo sentido de propiedad sobre mis libros, cuando se publican pertenecen al lector y es él el que debe hacerlos suyos.


Ocurre eso, pues, con sus obras que han sido llevadas al cine... Algunos escritores rechazan ver las adaptaciones que se hacen de sus novelas. ¿Es su caso?

No, para nada. Siempre he visto las películas, pero no son mías. Son del director y no pasa nada. Es imposible ver en la pantalla lo que hemos leído en el libro.


No todo el mundo ha ganado un Premio Planeta. ¿Qué ha supuesto para usted este galardón?

Creo que es un premio muy bonito porque es un premio muy popular y creo sinceramente que lo mejor que le puede pasar a la literatura es que vuelva a ser popular. “El Quijote” –que es la mejor novela que yo conozco– fue muy popular en su época y también Shakespeare y Víctor Hugo lo fueron. No estoy diciendo con esto que la literatura popular sea la buena, para nada, solo estoy a favor de la popularidad de la literatura y este premio lo conoce todo el mundo.


Entonces no le ha supuesto ningún cambio...

A ver, antes de los 40 años solo me leían mi madre y mis hermanas, y no todas. Ahora me han traducido a muchas lenguas. Es fantástico tener lectores y poder ganarte la vida con la literatura, pero yo también escribía cuando nadie me leía y cuando no tenía ni un solo premio y me sentía igualmente feliz. Eso es porque lo que me hace feliz es escribir, como a un futbolista le hace feliz jugar al fútbol.


Con “El castillo de Barbazul” se cierra una trilogía, aunque está claro que podría tener continuidad... ¿Hay en mente ya algún proyecto literario?

Hay caos, dudas y proyectos, como siempre. Incluso existe la rebelión de estos personajes que no quieren irse, que quieren quedarse y también de los lectores que no quieren que se vayan...

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