jueves 26/11/20

Mariscadores detectan un nuevo parásito, pero inofensivo en la almeja

Una mariscador de O Grove detectó su presencia en el bivalvo

Los mariscadores de la Ría de Arousa han detectado hace semanas un nuevo parásito en la almeja autóctona, pero se trata de un bivalvo inofensivo que no compite en ningún caso por el alimento de la almeja.

La almeja con el parásito pegado a su concha	cedida
La almeja con el parásito pegado a su concha cedida

Los mariscadores de la Ría de Arousa han detectado hace semanas un nuevo parásito en la almeja autóctona, pero se trata de un bivalvo inofensivo que no compite en ningún caso por el alimento de la almeja. Han sido marineros de O Grove los que primero observaron este elemento, pero, afortunadamente, todo se ha quedado en un susto.
Y es cabe recordar que es precisamente es A Toxa una de las elegidas por las canaíllas. Hace apenas dos meses fueron retiradas de la zona hasta setenta kilos de caracolas (Murex Bardaris) depredadoras de marisco y hasta diez puestas de huevas de este gasterópodo por un marinero de O Grove y dos biólogos de Mar. La “limpieza” de esta especie foránea que arrasa con las especies autóctonas se produjo en una zona de aproximadamente 100 metros de diámetro.
Tanto las caracolas como las huevas fueron extraídas con un truel y, posteriormente, se  destruyeron ya en tierra para evitar que se sigan reproduciendo. La Murex Brandaris es una de las especies incluidas en un estudio del CIMA sobre especies foráneas que probablemente concluya el próximo año.
Pese a que en los últimos meses los mariscadores han atribuido la escasez de bivalvo en parte a estas caracolas, por el momento desde el Centro de Investigacións Mariñas no se sabe si su reproducción se ha disparado en el último año y si está influyendo en la producción autóctona. Hasta ahora estas colonias de gasterópodos viven concentrados en esta zona de A Toxa, justo frente al Gran Hotel, pero los mariscadores temen que se puedan propagar por el resto de la Ría de Arousa lo que podría producir una importante catástrofe.
En cuanto a la procedencia y el origen de estas caracolas que poco o nada tienen que ver con el ecosistema marino gallego, algunos estudios apuntan a que pudieron llegar a la Ría de Arousa entre las semillas de ostra procedentes de la zona del Mediterráneo. Forman colonias bastante numerosas en fondos arenosos y pedregosos, de menos de 100 metros de profundidad, cercanos a los rompientes de las olas y normalmente cubiertos de algas que crean una cama blanda sobre las rocas. Estas caracolas esperan hasta la primavera para reproducirse, introduciendo sus huevos en nidos blanquecinos y esponjoso.
La Cofradía de O Grove tiene previsto llevar a cabo un plan de comercialización tras detectar a varios distribuidores interesados en este gasterópodo, pero por ahora no hay nada en firme. n

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