martes 22.10.2019

A la caza de los furtivos de toalla y sombrilla

Mariscadoras tanto de Carril como de Vilaxoán lidian con los turistas que, aunque no en gran medida, optan por llevarse el producto del mar a casa mientras están en la playa.

Imagen de la playa de A Compostela |d.a.
Imagen de la playa de A Compostela |d.a.

Aunque en Vilagarcía es una práctica que la vigilancia y la concienciación ciudadana ha logrado ir mitigando con el paso de los años tanto los mariscadores de Carril como de Vilaxoán coinciden que la llegada masiva de turistas a la localidad hace que se incremente el número de los llamados “furtivos en bañador”. O, lo que es lo mismo, aquellos bañistas que aprovechando su visita a la playa por motivos de ocio se disponen a coger “cuatro o cinco almejas” para aderezar sus comidas en casa.


La práctica cabrea bastante en enclaves muy turistas y donde ya se han tomado medidas de vigilancia como es en la Cofradía de A Illa. En Vilagarcía no es extraño ver a turistas dotados de caldero en mano para llevarse alguna almeja para ser cocinada en sus fogones. El cabreo se extiende en el sector porque se trata de concesiones determinadas en las que se realizan siembras periódicas y en las que los propios mariscadores gastan para poder tener producción.

Los lugares más polémicos son la playa de A Compostela, habitual zona de marisqueo y también en donde hay numerosos parques de cultivo, y también en Vilaxoán en O Preguntoiro. Este último un arenal dotado de Bandera Azul pero en el que los bañistas también conviven con la explotación marisquera de la Cofradía de la localidad y en donde puntualmente existen este tipo de sustracciones ilegales.

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