viernes 10.07.2020

Las cuentas de Carles Puigdemont

Puigdemont está haciendo campaña desde su lujosa vivienda de Waterloo para que los catalanes de bien (es decir, los que comulgan con sus postulados) hagan objeción fiscal. La cuestión funciona así, él propone que no den un duro en sus impuestos ni a la Casa Real ni al Supremo, corruptos donde los haya. También meten en el saco al Constitucional, a la Abogacía del Estado o a la Guardia Civil. Vamos, la lista es larga, pero, en resumen, calculan que suponen unos trescientos euros de cada declaración (lo que no explican es si uno es nacionalista pero asalariado y le sale a devolver qué hace). Entonces, esos 300 se dejan de ingresar al Estado y se le dan al Consell per la República, que es la entidad que le financia su fuga de oro. Y, al final, todos felices. Se daña al Estado, se beneficia al independentismo y, sobre todo, él se saca un pastón pasmoso. Desde luego, hay que reconocer que este chico cada día parece más listo.

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