libertad

Almeida asegura que Madrid tiene "las mayores cotas de libertad del mundo occidental"
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha alabado este sábado la "valentía" de los madrileños en su día grande, la festividad de San Isidro, así como ha aseverado que la capital del país cuenta con "las mayores cotas de libertad del mundo occidental".
Confundir libertad con desahogo

La fiesta, lo mismo con acento gallego que madrileño o catalán, por momentos parecía el festejo por un Mundial de fútbol y por momentos la Nochevieja de la que muchos se quedaron con ganas.

De la libertad

Precisamente estos días Muñoz Molina firmaba un artículo en El País donde opinaba que no hay libertad sin salud, sin una escuela digna, sin trabajo y, sobre todo, sin una red protectora contra los reveses de la vida.Las estadísticas señalan con rotundidad que, con esos parámetros a los que hacía referencia el escritor, en Madrid la libertad brilla por su ausencia y solo aparece en los chistes de la candidata por el PP para seguir en un lugar donde menos se gasta en sanidad, educación, ayudas a la dependencia, por citar algunos de los datos que figuran en las estadísticas de la administración.De libertad, la bandera con la que se envuelve la candidata popular, quienes más saben son los que sufrieron la falta de ella.

Libertad para ofender

Por ello nos cuesta trabajo entender la pertinaz defensa de algunos del derecho a ofender, que nada tiene que ver con la defensa de la libertad de expresión o, lo que es lo mismo, no entiendo el ejercicio de esta libertad como arma para denigrar u ofender a un tercero.

Esclavos de la libertad

Por esa razón nos fascina al extremo de convertirla en objeto de culto capaz de cambiar el rumbo político de un país por el simple hecho de ejercerla, de darle rienda suelta mostrándonos capaces de romperlo todo hasta los tuétanos.Es en ese momento cuando la libertad pasa a ser un verdadero instrumento revolucionario y la revolución un enorme montón de ruinas salvajes habitadas por seres indómitos, feroces y finalmente amos, en eso se convierten los hombres que ven en la libertad el perfecto arquitecto de una estructura social armónica y justa, ignorando que ella es un artefacto de demolición, que está en nosotros no para redimirnos sino para destruirnos.