¿A qué juega Zapatero?

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Ninguno de los países de la Unión Europea reconoce el resultado de las elecciones a la Asamblea Nacional celebradas en Venezuela. Tampoco el Gobierno de los EEUU. Consideran que han sido llevadas a cabo sin las mínimas garantías democráticas exigibles. De entrada, la ausencia de los partidos de la oposición al régimen de Nicolás Maduro restaba legitimidad a cualquier resultado y así lo entendió el grueso de la población pues solo participó en los comicios un 31% de votantes.

Rusia, Cuba, Irán y Bolivia,sí dan por válida la consulta. También lo ha hecho a título personal el ex presidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero. Un personaje cuya trayectoria en relación con el régimen autoritario de Maduro provoca desconcierto. Por no hablar directamente de escándalo a la vista de su incomprensible labor de blanqueo de un régimen que encarcela y tortura a sus opositores, ha llevado al país a la ruina económica y ha provocado el exilio de más de cinco millones de personas. Juan Guaidó, líder de la oposición reconocido como presidente electo de Venezuela por sesenta países, señala a Zapatero como “abogado del Gobierno de Maduro”. En su opinión, el ex presidente del Gobierno español, “es cómplice de los abusos y desmanes que el régimen chavista comete contra la población venezolana”. También Felipe González se sitúa en las antípodas de Zapatero al señalar que con las elecciones fraudulentas la dictadura ha hecho todo para anular la representación democrática. En opinión de Felipe: “Maduro ha cerrado el círculo de la tiranía”.

Que Zapatero está realizando una labor de blanqueo del régimen venezolano es un hecho. No ha denunciado los encarcelamientos sin respaldo judicial del que son víctimas los opositores y tampoco se ha interesado por las víctimas de las torturas que señala Amnistía Internacional. Es evidente que está siendo utilizado por el régimen dictatorial de Maduro como el tonto útil que acapara espacios en los medios afines al chavismo defendiendo al Gobierno venezolano frente a todas las instituciones de los países democráticos que condenan la sistemática violación de los Derechos Humanos que lleva a cabo el régimen. Zapatero está en Caracas a título personal pero ante lo sostenido de sus actuaciones defendiendo lo indefendible, esta etapa de su vida aparece cargada de incógnitas. Digámoslo así y dejémoslo así. Porque en relación con Venezuela es muy difícil entender a qué está jugando Zapatero.

¿A qué juega Zapatero?