El Refugio detectó un aumento de abandonos premeditados tras la reapertura de Cambados

Voluntarios del Refugio de Animales de Cambados con algunos de los perros que cuidan en sus instalaciones | g. salgado
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“Quedó constatado que la gente recorre kilómetros para abandonar al perro y que no pueda volver a casa, y parece que eligen Cambados a propósito”. Lo dice la presidenta del Refugio, Olga Costa, después de lo vivido no hace ni un mes, tras la reapertura a la movilidad con otros municipios. Hasta entonces, muchos casos eran de animales escapados del municipio y limítrofes con dueños localizados, pero aún tienen un buen número que nadie reclama. Implantar el microchip es obligado, pero la cambadesa lamenta que, a pesar de años de concienciación, aún hay mucha reticencia: “La gente nos dice, ‘pero si no sale de la finca’, hasta que se escapa. Llevamos 23 años y sigo sin entender muchas cosas”.


Algunas muy duras, como el rescate realizado el sábado. Un gato apareció en un contenedor con una grave herida infectada y llena de un spray utilizado para cicatrizar pequeñas lesiones, pero no semejante “desgarre, tenía la piel colgando”, cuenta Costa, y con gran pesar: “El dolor que pasó ese animal... Llevaba cuatro o cinco días”. La veterinaria luchó por su vida, pero finalmente falleció y la presidenta asume que jamás se identificará al propietario.


Defiende que hechos así se deben denunciar y agradeció a la Policía Local de Cambados que cuando lo encontró, “llamó puerta por puerta preguntando por el dueño, sin esperanza de encontrarlo, pero para que se supiera que su vida importaba”. También los robos, como el sucedido hace unos días de un perro atado a la puerta de una casa, o cualquier caso contemplado como punible en la Lei de Protección Animal, como hace muchas veces el Refugio en su propio nombre, aunque con resultado frustrante.


Para la animalista, es especialmente duro el caso de un meisino que está pendiente de juicio por presuntamente dejar morir a dos caballos. Un tercero sobrevivió y la Xunta lo dejó en custodia a la protectora, pero “no tenemos instalaciones, tiene problemas... Nos estamos gastando un pastón, pero ¿quién nos lo va a devolver? Es como mantener 20 perros y aún por encima sigue perteneciendo a esta persona que hemos denunciado muchas veces y queremos que lo inhabiliten, pero nada... A pesar de haber informes veterinarios en contra. Al final, somos las protectoras las que tenemos que gastar lo que no tenemos en abogados y dar la cara por la administración”.


Son muchos “frentes abiertos”, se lamenta la presidenta, que ahora mismo tiene el Refugio al completo, aunque en un número “manejable”. No obstante, ese aumento detectado tras la reapertura de Cambados sigue al alza, con casi un perro por día, y temen que se les junte con el abandono habitual de crías de gatos en estas fechas, de época de reproducción, porque el mensaje de la castración para evitar muertes, parece que tampoco acaba de calar. Dan gracias a que por lo menos pudieron trabajar en las colonias callejeras durante el confinamiento: “El Concello nos dio la vida porque nos permitió salir mientras que otros ayuntamientos estaban colapsados”.


Récord de adopciones

Pero no todos son malas noticias, marzo se cerró con un récord de adopciones: un total de 24 perros que se fueron a otras localidades gallegas, pero también a Asturias e incluso Alemania, a pesar de las dificultades por la Covid. O casos como el de un peludo que ha podido volver a andar o un rescate después de un año de seguimiento de una perra abandonada en un monte. Eso sí, a costa de muchas horas de trabajo y la cambadesa recuerda: “Todos son voluntarios, que también tienen su vida y su trabajo”.

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