Dos cadenas humanas en torno a la duna fueron un clamor contra las restricciones de uso del PRUX

Los participantes en las cadenas humanas guardaron los dos metros de distancia de seguridad | Fotos: Chechu Río

No hace falta alzar demasiado la voz para reclamar los derechos que por justicia le pertenecen a todos y a cada uno. Una demostración de ello fue la exitosa movilización pacífica y casi silenciosa convocada para ayer por los propietarios del parque natural de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán afectados por el Plan Reitor de Usos e Xestión (PRUX), vecinos y usuarios con el fin de protestar contra ese documento impulsado por la Xunta, y manifestar que quienes redactaron dicho plan viven en un lugar muy lejos de los dueños de los terrenos y no se adapta a los problemas que realmente existen ahí.


Fueron unas 800 personas las que se repartieron para formar una cadena humana por el camino que lleva a “Río do Mar” y otra por la pasarela de madera hasta la duna. Todos ellos observaron con gran decepción, como les sucede a los visitantes, en lo que se ha convertido en los últimos 19 años la que es considerada la “joya” y principal reclamo turístico del parque, pues “a súa protección está acabando con ela. De gran duna xa ten pouco e de móvil nada”. El sentir general de los asistentes era que la duna debe pisarse de una forma controlada, y que de alguna manera se reduzca la vegetación que la rodea.


Las personas de mayor edad de la zona que estaban presentes en la movilización indicaron que los temporales con vientos del sur y suroeste traían la arena hacia el interior, provocando el efecto de “duna móvil” y que los fuertes vientos del nordés que sufre esta zona hacía que ese médano estuviese casi perpendicular en la zona norte, haciendo casi un acantilado, “formando unha duna alta e impoñente”. Pero, advirtieron que el abandono y la sobreprotección al que se sometió a dicho espacio como consecuencia de las restricciones es el que ha provocado su reducción de altura, empezaron a crecer juncos y hierbas delante, detrás e incluso encima de la duna, “o que fai que aos ventos lles resulte imposible aportarlle area á duna”. A su juicio, el PRUX debe proteger y fomentar lo que hubo siempre en el parque, por lo que se debe realizar la regeneración de la duna.


Pancartas

Los asistentes a esta protesta exhibieron pancartas para enarbolar su rechazo a las prohibiciones y demandar que se les deje disfrutar de su paraíso, defender sus derechos sobre sus fincas, pedir que se les escuche y les dejen bañarse en el “Río do Mar” y, sobre todo, defender que “formamos parte deste marabilloso lugar, deste ecosistema”, manifestó Victoria Callón, una vecina del lugar. Antes de marcharse, pasaron por la recogida de firmas para una alegación colectiva contra el PRUX en la que, pese a que ven bien que las xunqueiras entren en la zona de máxima protección por sus hábitats, no comparten que se incluyan fincas trabajadas desde siempre, y que para cultivarlas haya que pedir autorización y no se pueda acceder a ellas.


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El presidente de la asociación de propietarios afectados del parque natural, José Martínez, advirtió que el PRUX también fija las máximas restricciones en “Río do Mar”, “Pozo dos Pelos” y “Pozo Negro” y las zonas anexas, en donde la gente del lugar fue tradicionalmente a la playa por ser una zona tranquila, exenta de masificación y especial para los niños por la poca profundidad de las aguas. Es por ello que solicitan que se revise la distribución de zonas y se amplíe para acoger esas áreas de playa, y se aseguren de que no se cogen fincas de uso agrario y que no tienen ni especies ni hábitats que proteger. Y piden que el mapa se haga más claro y se delimite con líneas, y no sombreados, para definir con claridad en que zona se hala una determinada parcela.


En las alegaciones solicitan que el jabalí sea considerado una amenaza y una especie invasora, pues en el PRUX aparece como especie propia del parque, “cando a súa aparición nesta zona é moi recente” y es de dominio público los perjuicio que “a súa invasión” causa al resto de especies del parque, agricultura, ganadería y seguridad del tráfico. Piden que se destine cada año una partida presupuestaria para proporcionar a los dueños de fincas el material para su cierre adecuado para hacer frente a ese depredador.


En las alegaciones indican que el PRUX hace referencia a usos tradicionales y autorizables pero no los especifica y presenta dudas, dejando cosas a la libre interpretación de quien corresponda, y que incurre en múltiples contradicciones. Y plantean que la zona de uso general, en la que se permite construir, abarque una franja a lo largo del perímetro del parque, siguiendo el trazado de las carreteras, y que se permitan cierres de hormigón o prefabricados cuando sean revestidos de piedra, quedando el mismo aspecto que el hecho de ese material. Por otro lado, la asociación de los propietarios de fincas del parque natural, con José Martínez a la cabeza, y los presidentes de las comunidades de montes de Carreira, Olveira y Artes acudirán esta mañana a una reunión en la casa consistorial de Ribeira en la que, además del alcalde, Manuel Ruiz, acudirá el director de los parques naturales, José Antonio Rodríguez, y su subdirector, Tomás Fernández-Couto.

Dos cadenas humanas en torno a la duna fueron un clamor contra las restricciones de uso del PRUX

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