Félix Alonso: “Intenté abstraerme en lo posible de la relevancia mediática del caso Diana Quer”

Félix Isaac Alonso permaneció cuatro años y medio al frente del Juzgado Nº1 de Ribeira
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Félix Isaac Alonso llegó el 14 de noviembre de 2016 a Ribeira como titular de su Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Nº1, y desde el 31 de enero de 2018 también fue juez decano. Sobresalió su impecable instrucción del caso Diana Quer, en la que se implicó en cuerpo y alma hasta resolverla.


¿Qué situación había en estos juzgados y qué decisiones adoptó sobre su funcionamiento?

La situación que me encontré no era mala teniendo en cuenta la carga de trabajo, si bien la sección penal presentaba disfunciones que procuré remediar, intentando agilizar la instrucción de las causas y finalizar las que estaban abiertas, algunas de notable complejidad. El inicio de mi trabajo coincidió con la llegada de otros titulares y entre todos tratamos de mejorar el servicio que prestábamos, aún a costa de un importante sacrificio personal. En coordinación con las FCSE aumentamos la aplicación del enjuiciamiento rápido para delitos en que era posible, pasando de incoarse 27 diligencias urgentes en 2015 a más de 90 en los últimos años en mi juzgado. Como decano procuré que el espíritu colaborador en beneficio de los ciudadanos presidiese nuestra labor, también con el resto de profesionales, abogados y procuradores, que trabajan ante la Administración de Justicia.


Logró poner al día en breve tiempo procedimientos con cierto retraso. ¿Cómo lo consiguió?

Además de lo ya señalado, la mejora de la situación en el ámbito penal se logró al conferir un mayor impulso a la instrucción de oficio de las causas, asumiendo la iniciativa en las investigaciones en trámite y diligencias a practicar, evitando actuaciones y traslados innecesarios y aumentándose los días para recibir declaraciones. En el ámbito civil, el volumen de entrada de asuntos exige celebrar muchas vistas, existiendo además en el Juzgado Nº1 la dificultad añadida de numerosas ejecuciones en trámite, entre otros motivos, por tratarse del más antiguo.


¿Qué virtudes y qué carencias tienen los juzgados de Ribeira?

Su principal virtud reside en su personal, a quienes debo mostrar mi agradecimiento, puesto que el volumen de trabajo exige dedicación constante y mantener la motivación aún en circunstancias complicadas. Sin perjuicio de la necesaria creación del cuarto juzgado, los existentes tienen carencias de personal y deben reforzarse sus plantillas o, en todo caso, cubrir las bajas con prontitud. Hay carencias en medidas de seguridad e insuficiencia de equipos de videoconferencia, esenciales actualmente y más en situación de pandemia, pero logramos mejoras.


¿Por qué ese cuarto juzgado?

Lo considero muy necesario para la buena marcha de la Administración de Justicia en este partido judicial. Sin entrar en la complejidad de asuntos que se plantean, ciertamente notable y que no se refleja en estadísticas, de estas se desprende el gran volumen de asuntos y escritos, muy superior al de otros partidos judiciales. La movilidad de titulares y funcionarios en estos juzgados da idea de la excesiva carga de trabajo que se asume, con el continuado sacrificio personal que conlleva. Presté servicios en otros y el de Ribeira resultó el más exigente, contando con un servicio de guardia más próximo al sistema de permanencia que al de disponibilidad propio de estos juzgados.


Usted fue el instructor del mediático caso de Diana Quer. ¿Cómo se aísla para que no le influyan los medios de comunicación?

Ciertamente, una exposición elevada y continua de un caso a la opinión pública puede dificultar su instrucción, máxime cuando las informaciones y opiniones divulgadas, no siempre exactas, pueden influir en personas que luego deben colaborar con la Justicia. El puesto del juez instructor en esos casos tampoco es cómodo, pues estamos sometidos a una crítica constante ante opiniones frecuentemente no bien informadas o precipitadas, sin que la reserva que debe presidir nuestra actuación nos permita hacer declaraciones aclaratorias o en defensa de ella. Nuestra labor se traduce en el buen desarrollo de la instrucción y su resultado. Aunque no lo veo imprescindible, intenté abstraerme en lo posible de su relevancia mediática, evitando leer informaciones y opiniones publicadas. Pese a la opinión extendida, no hubo filtraciones relevantes y puedo decir con bastante seguridad que ninguna fue desde el juzgado.


¿Fue compleja la instrucción?

Sin perjuicio de que otras causas que no alcanzan tanta trascendencia mediática presentan una notable dificultad, no puede decirse que esta instrucción no fue complicada, tratándose de una investigación por graves delitos y difícil de esclarecer, formándose una causa con miles de folios y numerosos intervinientes. Pese a no afectar al resto de procedimientos, requirió un esfuerzo y sacrificio adicionales por mi parte.


¿Confiaba en que se resolvería el caso de Diana Quer?

En todo momento supe que, teniendo en cuenta la constancia y el buen trabajo que llevaba a cabo la Guardia Civil, todo lo que hacía falta era tiempo para esclarecer plenamente los hechos, asumiendo como un compromiso personal no abandonar este juzgado hasta entonces. Afortunadamente, y como era de esperar, fue posible obtener indicios suficientes de criminalidad frente al presunto responsable, quien finalmente fue condenado.


¿Qué tipo de delitos prevalecen en el partido judicial ribeirense?

El consumo de drogas está detrás de gran parte de los conflictos, no sólo de naturaleza penal, en este partido judicial. Esta situación lamentablemente se mantiene, siendo especialmente preocupante entre los muy jóvenes, que no tienen plena consciencia de las consecuencias que para su vida suelen derivarse de su consumo. Junto a los relacionados con el tráfico de estupefacientes, los delitos contra el patrimonio son por desgracia habituales, encontrándonos con frecuencia ante casos de multireincidentes. Si bien, su incidencia se redujo por los efectos de prevención general y especial de las penas derivadas de la agilización de la justicia en el ámbito penal, entre otros motivos.


¿Alguna situación curiosa?

Una que no olvidaré se produjo en uno de los raros casos en los que una persona vino expresamente a agradecerme mi trabajo. Se trató de alguien a quien envié a prisión provisional nada menos que en Nochebuena. Me manifestó, ya en libertad, lo acertada de mi decisión en aquel momento y cómo pudo abandonar su actividad delictiva y reencauzar su vida, de lo cual me alegro por su bien y el de los demás ciudadanos.


¿Cómo vivió la huelga de los trabajadores de Justicia en Galicia?

Fue una etapa que complicó el normal funcionamiento de los juzgados y en la que los jueces estuvimos en una situación difícil. Sin perjuicio de que la labor de los funcionarios, con una carga de trabajo como de este partido judicial, no esté suficientemente reconocida y retribuida, procuré que la huelga no perjudicase gravemente el interés de los ciudadanos.


Tras 4 años y medio en que ya estaba adaptado a Ribeira, ¿qué provocó su solicitud de traslado?

Residir en Ribeira y frecuentar A Pobra y Boiro me permitió conocer las problemáticas del partido judicial, integrándome en lo posible y apreciando sinceramente a O Barbanza y sus habitantes. Pero mi etapa en estos juzgados estaba próxima a concluir ya que, cumplido mi compromiso y mejorados los aspectos que pude, mi permanencia no era necesaria, siendo en ocasiones recomendable no perpetuarse en una plaza, a lo que se unieron circunstancias familiares imprevistas.

Félix Alonso: “Intenté abstraerme en lo posible de la relevancia mediática del caso Diana Quer”